El Paraninfo de la Universidad de Almería ha sido hoy el escenario de una de las ceremonias más solemnes del curso académico: la investidura de la catedrática Inmaculada García Fernández como nueva doctora honoris causa. En el mismo acto, la institución ha reafirmado su compromiso con la excelencia investigadora al investir también a 53 nuevos doctores y doctoras, representantes de todos los centros y facultades de la UAL.
La ceremonia, presidida por el rector, José J. Céspedes, ha comenzado con la entrada de la comitiva académica al son del Veni Creator Spiritus. La primera parte del acto ha estado protagonizada por la investidura de los nuevos doctores de la última promoción de la Escuela Internacional de Doctorado de la UAL, a los que ha dado la bienvenida al claustro de doctores su director, Enrique de Amo. “En este curso 2025–2026 contamos con 1.023 estudiantes matriculados en la EIDUAL, de los cuales 300 proceden de otros países, lo que da buena cuenta de la creciente proyección internacional de nuestra Escuela. Durante el curso pasado se defendieron 117 tesis doctorales, fruto de un trabajo paciente, exigente y, en no pocos casos, realizado en condiciones personales y profesionales complejas. Estos datos no son simples cifras: son el reflejo de una comunidad viva de investigación, y que quiere serlo, también, de acompañamiento y de aprendizaje compartido”.

Tras sus palabras ha llegado el momento central dedicado a la figura de Inmaculada García Fernández, pionera en el ámbito de la informática en España. La trayectoria de Inmaculada García Fernández destaca por una excelencia sostenida en el campo de la Computación de Altas Prestaciones (HPC) y los algoritmos de optimización. Catedrática de Arquitectura y Tecnología de Computadores en la Universidad de Málaga, su labor ha sido fundamental para resolver problemas complejos mediante el uso de computación masiva, con aplicaciones críticas en medicina, medio ambiente e industria. Su liderazgo ha sido reconocido internacionalmente y, de forma muy destacada, con el Premio Nacional de Informática ‘José García Santesmases’ 2025, otorgado por la SCIE y la Fundación BBVA, que premia toda una vida dedicada al fortalecimiento y divulgación de la disciplina informática.
La profesora Gracia Ester Martín Garzón, actuando como madrina, destacó en su Laudatio el papel crucial de la homenajeada en la consolidación de los estudios de informática en Almería desde 1986. “Consideramos que la profesora Inmaculada García Fernández ha sido una pionera en el campo de la informática en nuestro país. Su labor ha sido clave para la consolidación de esta disciplina, tanto en el ámbito de la investigación como en el de la docencia universitaria”.


Tras recibir las insignias doctorales, birrete, guantes, anillo y libro de la Ciencia, de manos del rector, Inmaculada García Fernández ha pronunciado un discurso cargado de reflexión sobre la vocación investigadora, de reivindicación de la presencia de mujeres investigadoras y el valor de los servicios públicos. En primer lugar, ha mostrado su agradecimiento. “Es un honor para mí formar parte del elenco de doctores honoris causa de la Universidad de Almería. Entre ellos, en el área de ingeniería, se encuentran el profesor Sebastián Dormido Bencomo, que fue mi profesor en la Universidad Complutense y Francisco Tirado Fernández, que ha sido mi maestro y referente en muchas de mis experiencias académicas. Recibo este reconocimiento con una gran emoción, alegría y humildad”.
En un discurso muy reivindicativo del papel de la mujer en la ciencia y la investigación, en el que ha hablado de la escasa presencia de las mujeres en la carrera investigadora y en el acceso a posiciones de liderazgo y toma de decisiones en la I+D, García ha defendido los servicios públicos, en especial la educación. “Creo en una sociedad que es capaz de ofrecer unos servicios públicos de calidad a todos sus ciudadanos, empezando por la sanidad, las prestaciones sociales y la educación de calidad en todos los niveles, sin distinción de género, condición social o ubicación geográfica. Un país que invierte en educación es un país que crecerá económicamente y que tendrá ciudadanos más libres, más cultos y mejor formados para construir un futuro de progreso. No es menos evidente que la investigación es una actividad en la que una sociedad avanzada tiene que invertir”.
También se ha dirigido a los nuevos doctores. “El título de doctor es la más alta cualificación que otorga la universidad y supone el reconocimiento de vuestra capacidad para dirigir investigaciones. Si habéis elegido la academia y la investigación como profesión debéis saber que este es el comienzo de un largo camino que os apasionará, pero también, que este es un camino para corredores de fondo”.
El rector de la UAL, José J. Céspedes, ha destacado la contribución de Inmaculada García a la sociedad y a la UAL. “Querida Inmaculada, quiero recoger aquí tus palabras, que tan pertinentes me han parecido, al argumentar sobre los incuestionables beneficios que los servicios públicos proporcionan a la sociedad. Y, entre ellos, tal y como acabo de señalar, la educación ocupa, sin lugar a dudas, un espacio preeminente. Comparto plenamente, por lo tanto, tu visión sobre la necesidad de velar por el futuro del sistema público universitario, reclamando a nuestros gobernantes políticas que garanticen su solvencia y aseguren la calidad que viene demostrando. Todo ello con un nivel de autoexigencia de la comunidad universitaria cada vez más elevado. Por supuesto, también comparto tu visión complementaria sobre la necesidad de incentivar la investigación y la ciencia”.
El rector también ha tenido palabras para los nuevos doctores. “Con la imposición del birrete, hoy os estamos reconociendo vuestra nueva condición académica, y, por lo tanto, vuestra capacitación para contribuir a la formación del saber en su más alta expresión y en las más variadas disciplinas. Un orgullo para nuestra institución, fruto de una suma de talento, esfuerzo y determinación”.
El acto ha concluido con el tradicional himno universitario Gaudeamus Igitur, cerrando una jornada que sitúa a la investigación de vanguardia en el corazón de la historia de la universidad almeriense.






