‘Tu casa en tus manos’ es el juego de palabras con el que el Grupo de Investigación TIC-146 Supercomputación – Algoritmos de la Universidad de Almería ha presentado su nuevo sistema innovador, con incidencia directa en las personas sordas. Se llama ‘Smart-LSE-UAL’ y con él ha convertido el entorno de la Universidad de Almería en la primera ‘casa inteligente’, pionera en ser controlada en tiempo real mediante la Lengua de Signos Española (LSE). Los investigadores que lo han hecho posible, desde el Departamento de Informática de la UAL, han sido Antonio De Toro, Marcos Lupión, Vicente González, Juan Francisco Sanjuan y Pilar Martínez. Además de al grupo SAL, pertenecen al CEINSA, Centro de Investigación en Salud de la Universidad de Almería.
Su trabajo, con el que revolucionan el control del hogar inteligente con Lengua de Signos Española, tiene como título original ‘Smart Home Control through Sign Language Recognition’. Ha sido publicado como capítulo de libro en las actas del 16th International Symposium on Ambient Intelligence (ISAmI 2025), dentro de la serie ‘Lecture Notes in Networks and Systems’. Su financiación se ha enmarcado en dos proyectos de I+D+i a cargo del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España y de fondos FEDER, y ha estado apoyado por el Departamento de Informática de la UAL. Este avance es de máxima utilidad pública, puesto que permite a las personas con discapacidad auditiva interactuar directamente con los dispositivos de su hogar.
Mediante una cámara y el uso de redes neuronales, el sistema capta los movimientos del usuario. Para garantizar su privacidad, las imágenes reales no se guardan, sino que en su lugar se transforman en representaciones simplificadas de la estructura del cuerpo y las manos. De esta manera, la Inteligencia Artificial procesa los signos para entender qué se está pidiendo, permitiendo al usuario dar órdenes concretas como encender luces, bajar persianas o controlar el aire acondicionado dentro del entorno ‘Smart Home’ de la Universidad de Almería. Además, como no existían bases de datos específicas de lengua de signos para el control del hogar, los investigadores han tenido que grabar y crear su propio conjunto de datos para entrenar al sistema.
Se estima que en Europa unos 190 millones de personas experimentan algún nivel de pérdida auditiva, aproximadamente un 20% de la población, y unas 750.000 personas se comunican exclusivamente mediante lengua de signos. Hasta esta aportación de la UAL, la forma más común de interactuar con las casas inteligentes ha venido siendo a través de asistentes controlados por voz, como por ejemplo Alexa de Amazon o Google Assistant. Sin embargo, y a pesar de esta clara necesidad de crear tecnología inclusiva, existen muy pocas soluciones tecnológicas adaptadas para los usuarios de lengua de signos.

Con la motivación de romper estas barreras y conseguir entornos verdaderamente accesibles, este proyecto dio sus primeros pasos a raíz del Trabajo de Fin de Grado (TFG) de Antonio de Toro Castro en su último curso del Grado en Ingeniería Informática. Para hacer realidad esta iniciativa y solventar la falta de recursos técnicos previos, el equipo ha desarrollado también una plataforma web complementaria, que ha sido una pieza clave desde el principio al permitir grabar nuevos signos de forma sencilla y así crear una base de datos propia. Gracias a ello, los investigadores pueden entrenar, refinar y ampliar de forma continua el vocabulario que es capaz de reconocer la inteligencia artificial.
A corto y medio plazo, estos resultados prometen mejorar significativamente la inclusión de las personas con discapacidad auditiva, reduciendo su dependencia de otras personas u otro tipo de interfaces para tareas cotidianas. Al facilitarles así el control directo de dispositivos domésticos como climatización, ventanas o iluminación, mediante su propia lengua, se fomentan entornos más accesibles y autónomos Dado que el sistema protege la privacidad del usuario, al no procesar caras ni características personales, y es capaz de funcionar en tiempo real, tiene un gran potencial para implementarse de forma práctica en entornos reales.
Estos investigadores tienen previsto ampliar los signos que reconoce el sistema para permitir órdenes más complejas y optimizar de este modo la tecnología para que funcione en dispositivos más pequeños y eficientes. Además, el alcance del proyecto no se queda solo en domótica. De hecho, a raíz de esta investigación el equipo ha registrado la propiedad intelectual de la plataforma INSIGNIA. Lo verdaderamente interesante de esta herramienta es que reutiliza la misma inteligencia artificial creada para el control del hogar, pero adaptándola para enseñar lengua de signos de forma interactiva. Así, la investigación da un paso más hacia la inclusión, abriéndose camino también en el ámbito educativo.






