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Dolors Comas en la UAL: “La brecha salarial femenina empieza antes, empieza con la brecha de los cuidados”

En el marco de ‘Tecnocare’, la gran línea de investigación de la Universidad de Almería para avanzar en el uso de las tecnologías en el cuidado, la catedrática de Antropología Social y Cultural de la Universitat Rovira i Virgili ofrece una conferencia explicando la convergencia de “la injusticia de género y la injusticia social” en este sector “invisibilizado”

‘El cuidado importa. Dimensiones materiales, éticas y políticas de cuidar’. Así se ha titulado la charla ofrecida en la Universidad de Almería por una de las principales especialistas en la materia. Dolors Comas D’Argemir i Cendra, catedrática y profesora emérita de Antropología Social y Cultural en la Universitat Rovira i Virgili, ha dejado una sucesión de hechos sacados de la realidad diaria de los cuidados que llaman a la reflexión y a la acción. Ha sido presentada por Maribel Ramírez, vicerrectora de Igualdad, Inclusión y Compromiso Social, e invitada por Maite Martín Palomo, profesora del Área de Sociología e investigadora principal de ‘Tecnocare’. Esta es la gran línea de investigación de la UAL sobre ‘Entramados de cuidados y tecnologías. Un estudio en perspectiva interseccional y de género’. En la misma participan las universidades de Granada, Jaén, Sevilla, Pablo de Olavide y Carlos III, junto al Instituto de Investigaciones Gino Germani, de Argentina, y la FLACSO, de Uruguay.

Maribel Ramírez ha reconocido a los cuidados como “una cuestión central” porque “hablar de cuidados es hablar de sostenibilidad de la vida, de igualdad y de justicia social”. Ha añadido que “esta reflexión conecta directamente con una línea de trabajo que se desarrolla desde la Universidad de Almería sobre políticas públicas de equidad para carreras sostenibles”. De hecho, “estamos analizando marcos normativos, evaluando políticas institucionales y estudiando buenas prácticas universitarias para impulsar más propuestas innovadoras que favorezcan trayectorias académicas y profesionales más equitativas y sostenibles”, ha dicho de manera textual la vicerrectora. Sobre esa idea, “pensar los cuidados es, en definitiva, pensar también cómo construimos instituciones más justas”, ha sentenciado. Por último, ha reconocido que “conferencias como esta representan una oportunidad especialmente valiosa para el estudiantado” porque la formación universitaria “también se construye conectando saber académico y realidad social”.

Maite Martín Palomo ha recordado que desde la Universidad de Almería se está “intentando impulsar un ‘punto fuerte’ nacional e internacional analizando la cuestión de los cuidados y las tecnologías”. Este ‘Tecnocare’ va ya por cinco proyectos en diez años “desarrollados con financiación competitiva, con el Instituto de las Mujeres, la Junta de Andalucía, el Centro de Estudios Andaluces, incluso alguno propio de la UAL”. Lo ha definido como “un tema muy puntero” con el fondo del “envejecimiento progresivo de la población”. Una relación muy fluida se tiene con mucho con centros de América Latina, “sobre todo el cono sur”, porque son países “que tienen sistemas de bienestar más cortos”. En el cómo integrar esos sistemas con una población cada vez más mayor “resulta muy importante el vínculo de los cuidados y las tecnologías, porque puede ser un pilar enorme para la sostenibilidad y para lo que más le gusta a la gente, que es poder vivir en su casa, como quiere, como desea”.

Las colaboraciones son muchas en el campo de la ingeniería, la informática o la Inteligencia Artificial, “de tal manera que la vida cotidiana de la gente sea lo más fácil posible en sus casas”. Esta conferencia “se enmarca en esa idea de pensar los cuidados como uno de los desafíos más importantes de nuestras sociedades”, con una perspectiva añadida: “También el sentido de democracia, ya que los cuidados son grandes lectores de la desigualdad en el mundo”. Ha destacado que “el trabajo que trae Dolors es interesante porque lo desarrolló durante la pandemia con la Crue, sumando diez centros de investigación a nivel nacional, contado sobre todo qué pasaba en las residencias y demostrando que es un modelo que no funciona bien y que ha tenido un criterio muy economicista a la hora de ponerlo en marcha, siendo eso buena parte de los problemas, que la gestión de los centros no es pública”.

Dolors Comas ha contextualizado su charla en que “todavía los cuidados se resuelven básicamente en la familia”, así como en que “están a cargo de las mujeres” y en que es “un trabajo no remunerado”. Hasta ahora “no lo vemos porque no lo contamos, pero ya que lo hemos contado, se ha visto la importancia que tiene”. Cuidar “requiere un tiempo, requiere haber adquirido conocimientos e impide hacer otras actividades, porque implica actividades fragmentadas”. En resumen, “no se les ha dado importancia, pero, sin embargo, son imprescindibles para el mantenimiento de la vida, y esta es la gran contradicción porque sin cuidado no hay vida”. A su vez ha fijado la alerta en que “estamos en un momento crucial en nuestras sociedades porque las familias no pueden abarcar el cuidado, y las mujeres estamos muy ocupadas fuera del marco familiar, pero seguimos siendo las responsables de los cuidados”.

La consecuencia es muy grave: “El cuidado atraviesa la vida de las mujeres, las condiciona, condiciona sus trayectorias laborales, implica tener jornadas a tiempo parcial, muchas veces abandonar trabajos… cuando se habla de la brecha salarial, empieza antes, empieza con la brecha de los cuidados”. Más rotunda todavía, ha sostenido que “cuidar empobrece, porque tiene estas repercusiones y cuando las mujeres llegan a la etapa de jubilación, las pensiones son más bajas, es decir, tiene un impacto grande”. No solo eso, sino que se cruzan “una injusticia de género con la injusticia social”, porque “incluso hablamos académicamente de lo que llamamos la ‘ley inversa de cuidados’, es decir, quienes necesita más cuidados son las personas más vulnerables, que han tenido un trayecto de vida más difícil, y son las que. tienen peores posibilidades porque las políticas públicas son insuficientes totalmente”.

Sobre esa misma idea de injusticia social vinculada al cuidado hay otra parte muy relevante: “El sector laboral de los cuidados está en expansión porque las familias no pueden con todo, es un sector muy feminizado y muy precarizado al que se le quitan derechos”. Comas ha añadido a la ecuación que “muchas de esas trabajadoras proceden de otros países, un nicho laboral que están ocupando mujeres migradas, muchas de Latinoamérica, también del norte de África o de los países del este de Europa”. Por lo tanto, el cuidado tiene en España “una dimensión internacional y de globalización”. Ante ello, otra afirmación de mucho peso: “En cuidados estamos necesitando a todo el mundo, nadie sobra, al revés”. Yendo a más, “uno de los retos del sector de los cuidados es atraer talento, y se necesita trabajadoras motivadas, con buena formación y que se les pague con decencia”.