El curso de verano de la Universidad de Almería ‘Agroturismo con raíces y futuro: sembrando experiencias’ ha clausurado este miércoles su última jornada en la sede de Roquetas de Mar tras tres días de intensa actividad académica, reflexión estratégica y análisis de casos prácticos. Coordinado en el marco del proyecto europeo Erasmus+ Agri&tour y dirigido por el catedrático José Luis Ruiz Real, el encuentro ha cerrado sus puertas poniendo el foco en la convivencia armoniosa entre el sector primario tradicional, el desarrollo socioeconómico y la conservación del medio ambiente.
Una de las intervenciones más destacadas del curso ha sido la de Fernando Alonso Martín, presidente de la Asociación de Turismo de Naturaleza Marca Parque Natural de Andalucía (PANTUR) y CEO de la empresa de turismo activo J126 Rutas de Naturaleza, Desarrollo, Actividades y Servicios Guiados en el Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar. Durante su ponencia, titulada ‘Agroturismo y sostenibilidad en un Espacio Natural Protegido’, Alonso ha abordado las complejidades y las enormes oportunidades que ofrece vincular las experiencias turísticas al sector agrario en entornos de alta fragilidad ecológica.
Alonso ha remarcado firmemente que el agroturismo no busca de ningún modo desplazar las actividades agrarias tradicionales que definen la identidad de los territorios. “Debemos tener en cuenta que desde el agroturismo no se pretende eliminar o, en un momento dado, reprimir el sector primario tradicional, que tiene un carácter muy importante en el territorio, sino que en un momento dado lo que se pretende es que sea complementario”.
Sin embargo, el ponente ha reconocido que compaginar esta complementariedad en áreas protegidas reguladas por planes de ordenación como el PORN y el PRUG suele ser una tarea compleja, especialmente en entornos de condiciones climáticas extremas como el Cabo de Gata.
Para que este modelo prospere en el tiempo, Fernando Alonso ha incidido en que es obligatorio asentar el proyecto sobre tres ejes transversales: el económico, el social y el medioambiental. “Si lo que estamos hablando de sostenibilidad no lleva consigo lo económico, lo social y, al mismo tiempo, lo medioambiental, pues será muy difícil que al final el proyecto salga adelante», ha argumentado, recordando que es indispensable asegurar “salarios económicamente que sean dignos» y negocios rentables capaces de “fijar población en la zona» frente a la problemática estructural de la España vaciada.
Para ilustrar este modelo de conservación activa, el presidente de PANTUR ha expuesto diferentes casos de éxito locales, entre ellos el Cortijo del Campillo, el Cortijado de la Tienada (basado en la bioconstrucción), el Cortijo del Cura en la Alpujarra, la Granja Escuela Cortijo de los Baños en Sierra Alhamilla o la experiencia de ecoagroturismo de Chirivel en el Parque Natural Sierra María-Los Vélez, donde los turistas aprenden los oficios tradicionales de los pastores o participan en talleres de elaboración de pan en hornos de leña. Desde su propia experiencia empresarial, Alonso ha destacado el valor de interpretar el cultivo del cereal o el esparto, ayudando a que no se pierdan estas identidades culturales frente al visitante.
Las tensiones territoriales y el encaje del plástico
La ponencia también ha dado espacio al debate sobre las tensiones lógicas del modelo territorial, como el impacto de la huella hídrica ante el aumento de la demanda de servicios o las alteraciones visuales del paisaje generadas por infraestructuras modernas. El experto ha alertado sobre el riesgo de “morir de éxito» si se saturan los entornos o si se transforman los destinos en “un contexto artificial» que diluya el encanto que originalmente atrae a los viajeros.
Al plantear si la agricultura bajo plástico tiene cabida en un modelo sostenible de agroturismo, Alonso se ha mostrado optimista y pragmático: “Yo pienso que sí». Y ha explicado que, en determinadas zonas autorizadas del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar por su carácter histórico y de autoconsumo, este sistema puede integrarse si respeta rigurosamente las normativas visuales y ambientales. Asimismo, ha ensalzado los parámetros de la agricultura moderna de la zona de Níjar, líder en hectáreas de cultivo ecológico y lucha integrada, destacando que los invernaderos solares “son muy eficientes en la captura del CO2″ y optimizan al máximo el uso del agua mediante sistemas localizados de goteo.
Sobre si este tipo de turismo está siendo cada vez más demandado, Alonso ha explicado que “los turistas están muy concienciados de que el turismo debe ser cada vez más sostenible, pero esto choca con el contexto económico y lo sostenible suele costar más y esto es un problema. Es más complicado llevar a delante una finca de agroturismo vinculando a la gente a ver el territorio, que use prácticas sostenibles y de ahorro de energía e hídrico, hacerlo con antiguos cultivos, etc. Todo esto tiene un coste económico más elevado. Hay un perfil de personas que sí que lo buscan y cada vez más, pero la empresa se enfrenta a gastar más y cuesta ser más competitivo”.
Con estas reflexiones se ha puesto fin a este curso celebrado en Roquetas de Mar, consolidando el agroturismo no solo como una alternativa económica, sino como una herramienta clave para el futuro del campo y la protección de su biodiversidad.






