De punta a punta, desde el extremo este al extremo oeste, el campus de la Universidad de Almería ha quedado ‘cardioasegurado’ del todo de cara a este nuevo curso académico al sumar otros tres desfibriladores más en los tres edificios más alejados de su centro neurálgico de actividad. En concreto, se han instalado en el Edificio de Usos Múltiples, el último hacia el Levante, y en el Aulario VI y el campo de fútbol, los últimos hacia el Poniente. Este equipamiento ha sido certificado por la Delegación Territorial de Salud y Consumo de la Junta de Andalucía, siendo reconocidas como nuevas zonas ‘cardioaseguradas’.
En total, el campus cuenta ahora con diecisiete desfibriladores, sin olvidar al personal con formación especializada en su uso. Se trata, por lo tanto, de importante un refuerzo de la seguridad de toda la comunidad universitaria, toda vez que las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar realizadas en los primeros tres o cuatro minutos del incidente pueden aumentar las posibilidades de supervivencia en más del 50% de los casos. En virtud de esos datos, la Universidad de Almería es una Zona Cardioasegurada certificada por el Centro de Emergencias Sanitarias 061, un reconocimiento que confirma el compromiso del campus con la seguridad y la salud de su comunidad, que tiene cerca un desfibrilador en cualquier punto del campus en el que se encuentre.
La certificación se ha logrado no solo por incorporar estos tres nuevos dispositivos, sino también por verificar que la UAL cumple con los rigurosos requisitos necesarios para actuar de manera eficaz ante una parada cardiorrespiratoria. Los 17 desfibriladores operativos están estratégicamente distribuidos en distintos puntos del campus, como son el Centro Deportivo, la Casa del Estudiante, el Pabellón A, el CITIC, el CITE 3, la Biblioteca Universitaria Nicolás Salmerón, el Edificio C de Humanidades, el Aulario I, el Edificio Central, el CITE V, el Edificio de Ciencias de la Salud, el vehículo del Servicio de Seguridad, el Rectorado y, ahora, el Edificio de Usos Múltiples, Aulario VI y el campo de fútbol.
“Contamos con el número necesario de desfibriladores para salvar vidas, y están situados en los lugares adecuados para aplicar las técnicas básicas de reanimación cardiopulmonar, vitales en los primeros minutos, lo que puede aumentar las posibilidades de supervivencia de las víctimas”, ha explicado Gabriel Aguilera, vicerrector de Sostenibilidad, Salud y Deportes. Paralelamente, la Universidad de Almería imparte formación continua a su personal, especialmente al de conserjerías y otros puestos clave, para que puedan actuar de forma rápida y efectiva. Este plan de formación se irá extendiendo progresivamente a más trabajadores.

Desde el vicerrectorado dirigido por Aguilera se ha recordado que la UAL cumple con los requisitos contenidos en la orden de 4 de junio de 2013 (BOJA 113/2013), como son ‘tener instalados y operativos desfibriladores externos automatizados en sus instalaciones, en un número suficiente y en la ubicación adecuada, de forma que se posibilite que al menos al 75% de las potenciales personas usuarias de dichas instalaciones se les pueda aplicar la desfibrilación en un tiempo no superior a tres minutos’. También que ‘los desfibriladores deben estar inscritos en el Registro Andaluz de Desfibriladores Externos Automatizados (Decreto22/2012 de 14 de febrero) de la Consejería de Salud’.
De igual modo, se ha subrayado que las enfermedades cardiovasculares representan una importante causa de muerte en el mundo occidental y, entre ellas, ocupa un lugar destacado la muerte súbita cardiaca, que suele ocurrir, de manera mayoritaria, fuera del entorno hospitalario. La correcta atención a la parada cardiorrespiratoria consiste en la aplicación precoz de una serie de acciones conocidas como ‘cadena de supervivencia’, que incluye, por este orden, el reconocimiento de la situación y activación del sistema de emergencias sanitarias, el inicio inmediato de las maniobras de soporte vital básico, la desfibrilación eléctrica precoz y la rápida instauración de las técnicas de soporte vital avanzado.
En esa línea, desde los centros del 061, ante una situación de sospecha de parada cardiorrespiratoria, se explica cómo deben realizar estas maniobras básicas a quienes alertan, mientras llegan los equipos de emergencias al lugar del suceso, dado que está demostrado que aplicarlas, a pesar de que quien las haga no tenga los conocimientos previos en primeros auxilios, ayuda a muchos pacientes. Y es que los cinco minutos posteriores a una parada cardiorrespiratoria son claves para el afectado y, por ello, es fundamental que la persona que tiene el contacto inicial actúe de forma inmediata, alertando a los equipos de emergencias sanitarias y aplicando entre tanto técnicas de reanimación básicas, como la ventilación boca a boca y el masaje cardiaco externo. La disponibilidad de un equipo de desfibrilación eléctrica precoz es el recurso más eficaz para restablecer el ritmo cardiaco viable y así reducir al máximo el riesgo de muerte.






