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Exitosa transformación en taller del curso ‘Almería, referente en mejora genética aplicada a sistemas productivos’

Finaliza esta clásica propuesta formativa de los Cursos de Verano de la Universidad de Almería, que supera su séptima edición rediseñando su formato y siendo el mejor reclamo para la titulación de Ingeniería Técnica Agrícola en la UAL

La evolución natural, con seis ediciones ya como bagaje, se ha efectuado con gran éxito en una propuesta que ha tenido siempre una gran aceptación. ‘Almería, referente en mejora genética aplicada a sistemas productivos’, bajo la dirección de Juan Capel y de Francisco Portero, esta XXVII edición de los Cursos de Verano de la UAL ha tenido formato de taller. Las salidas a instalaciones han tenido un gran peso específico y se ha realizado una actualización completa de las nuevas técnicas de mejora en genómica, edición genética y mejora vegetal. Los retos y desafíos en el desarrollo de nuevos cultivos han sido abordados desde una necesaria colaboración público-privada, recibiendo la Universidad de Almería un empuje fundamental por parte del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería y de varias empresas del sector.

Juan Capel ha explicado el origen del cambio de formato: “Como el curso era muy demandado por estudiantes y egresados de la UAL y estábamos repitiendo contenidos, aunque cambiando el mayor número posible de ponentes y de ponencias, la dirección de los Cursos de Verano nos sugirió que pasásemos a la modalidad de taller, y de esa forma se ha hecho más dinámica y participativa”. La base ha seguido siendo la misma, “la mejora genética, Almería, y la contribución de los ingenieros técnicos agrícolas y de los ingenieros agrónomos al desarrollo de nuestra provincia”. Sobre la longevidad de siete ediciones ha recordado que “las primeras fueron bienales por la coincidencia con la vuelta del COVID”, y ha puesto en valor que “realmente llevamos siete ediciones porque hemos tenido el apoyo incondicional del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Almería, la base de este curso”.

Ha destacado igualmente la colaboración de ANOVE, la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales, Geslive, que es una de sus empresas filiales, el IFAPA “y luego para otros organismos que colaboran mandándonos investigadores y profesionales de la mejora o de la genómica, como La Mayora o el Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas CBGP, y después algunas empresas como son Enza Zaden España, Syngenta y Rijk Zwaan Ibérica”.  Como añadido, también se ha visitado Natural Green, “semillero cuyo gerente es un antiguo alumno de la UAL, donde se aprovechó para conocer novedades que se están dando y que muchos de los estudiantes no conocen hasta que no terminan la carrera”. Sobre los ponentes, “este es un curso un poco contradictorio, porque en el espíritu de los demás está la invitación a ponentes de prestigio que vengan de fuera, pero en este caso prácticamente donde tenemos más soporte es en el entorno de la propia Universidad de Almería y los organismos públicos y las empresas de aquí”.

El más claro ejemplo es Rafael Lozano: “Ha repetido en las siete ediciones como ponente”. Desde el grupo de investigación que él mismo fundó y que dirige, en el que participa Juan Capel, “se publicó hace ya unos cuantos años cómo encontrar variedades de tomates más resistentes a un estrés hídrico y a un estrés combinado hídrico con altas temperaturas”. Con esto ha querido dejar muy claro que “siempre que hay un problema, los científicos estamos tratando de solucionarlo, y en el caso de los que nos dedicamos a la mejora trabajamos para el desarrollo de nuevas variedades más resilientes”. En todo caso, “todos los años intentamos traer gente de fuera y lo sorprendente es que, sobre todo quienes están en el ámbito más teórico de la genómica y las nuevas herramientas, de los marcadores, se quedan muy impresionados cuando ven la realidad, cuando entran al invernadero y ven la tecnología y cómo la mejora genética tiene que adaptarse a esa tecnología”.

La misión es que “con el soporte de genética se produzca lo que necesitamos”. De hecho, “al final somos la huerta de Europa porque tenemos variedades adaptadas a nuestra huerta, a nuestras condiciones climáticas, que permiten después dar ese salto”. Tan es así que “el milagro almeriense está soportado por la mejora genética de las plantas que cultivamos”. Ha desvelado que realmente “los mejoradores genéticos son personas que viven con mucho estrés, porque siempre están previendo los problemas del futuro, y cuando aparece una plaga en cualquier lugar del mundo, se preocupan porque, antes o después, esa plaga va a llegar aquí, como ha venido siendo tradicional y cuyo ejemplo más claro se tiene al último caso, el último gran boom, que fue el virus del ‘rugoso’ de tomate”.

Por su parte, Francisco Portero ha valorado el curso como codirector, pero también como secretario técnico del COITAAL, que es “un colectivo que tiene 1.500 socios colegiados” y que “todos los años está encantado de colaborar con la UAL, que a su vez con estos cursos da la posibilidad de que el sector participe en la formación de los profesionales, tanto los que están terminando la carrera como los egresados que ya están fuera”. Además, “es una manera muy práctica, visitando empresas y trayendo profesionales de primer nivel que les dan una visión de lo que hay día a día en la calle, lo que se está haciendo en esta provincia, que es un referente”. Esta propuesta es de gran valor también para la captación de talento hacia la titulación de Ingeniería Técnica Agrícola en la UAL: “Estamos en varias campañas y colaboramos directamente también con Ícaro, el Servicio de Empleo de la Universidad de Almería, porque el sector demanda cada día más profesionales, unos ingenieros muy capacitados, y aunque todos los años salen promociones muy bien formadas, a veces es insuficiente, así que con este curso se da visibilidad a la profesión”.

Así, ha aprovechado “la ocasión” para “animar a la gente a que estudie esta profesión”, que “no es solo asesorar en campo, sino también se puede acabar siendo funcionario, se pueden hacer proyectos, controles de calidad, se pueden hacer multitudes facetas que dan muchas posibilidades de trabajo”. Esta edición ha tenido un balance positivo muy similar al de las anteriores: “Todos los años es un éxito, se cubren las plazas, estamos muy bien valorados por los alumnos que acaban están muy contentos”. A eso suma que “las empresas se vuelcan en estas visitas, enseñando cosas que a veces no quieren mostrar por la competencia, pero que en este caso se tiene acceso a través del curso a unas técnicas y a unos conocimientos muy buenos”. Este “se ha ajustado un poco más el programa y las personas matriculadas han tenido incluso un mayor trato personalizado”.