Han participado más de 1.900 investigadores y se han manejado datos de 232 millones de personas procedentes de doscientos países. Esa es la magnitud de un estudio que ha analizado más de cuatro décadas de obesidad en el mundo, entre 1980 y 2024. Lo ha liderado el Imperial College London, a través de la NCD Risk Factor Collaboration (NCD-RisC), y se ha publicado en la prestigiosa revista Nature. Como conclusión, el aumento de las tasas de obesidad se ha ralentizado o estabilizado en la mayoría de los países de altos ingresos, pero sigue subiendo en los países de ingresos bajos y medios, especialmente en África, Asia, América Latina y las islas del Pacífico y el Caribe. Por lo tanto, existe una ‘brecha global’ respecto a la prevalencia de la obesidad.
Puede consultarse íntegramente en https://www.nature.com/articles/s41586-026-10383-0, bajo el titular de ‘Obesity rise plateaus in developed nations and accelerates in developing nations’. Entre sus autores están tres investigadores de la Universidad de Almería. Se trata de Manuel Rodríguez Pérez, profesor del Área de Educación Física y Deportiva, así como decano de la Facultad de Ciencias de la Educación; Enrique García Artero, también profesor del mismo área, y Borja Martínez Téllez, en su caso también vinculado a la UGR, investigador Ramón y Cajal de la UAL, del Departamento de Enfermería, Fisioterapia y Medicina. La información facilitada por el grueso de científicos españolas ha sido la de jóvenes que formaron parte del experimento PREFIT, un trabajo de cohorte multicéntrico coordinado por el grupo de investigación PROFITH del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud de la UGR.
Recopiló datos sobre los niveles de condición física y obesidad en niños y niñas en edad preescolar, en concreto de tres a cinco años, en diez regiones españolas. El estudio se llevó a cabo de manera colaborativa dentro de la red EXERNET, Red de Investigación en Ejercicio y Salud, y contó con la participación de investigadores de otras tantas universidades de toda España. Así, junto a la UAL y la UGR también participaron Cádiz completando la zona sur, Cuenca y Madrid para la centro, Castellón para la este, Zaragoza y Vitoria para la norte, y las dos principales islas de Baleares y Canarias, como son Mallorca y Gran Canaria. PREFIT tiene como investigador principal a Francisco B. Ortega, profesor de la Facultad de Ciencias del Deporte y del centro de investigación iMUDS de la Universidad de Granada. Cristina Cadenas, investigadora Marie Curie en la Universidad de Granada y actualmente profesora, ha coordinado la recogida de datos del proyecto.
Según los investigadores, estas últimas comprobaciones sugieren que las afirmaciones previas de una ‘epidemia global’ de obesidad probablemente sean una simplificación excesiva y enmascaran la gran diversidad observada entre países, que puede estar impulsada por una serie de factores, especialmente la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables. De hecho, a pesar de los rápidos incrementos en la obesidad en los países desarrollados a finales del siglo XX, se frenó primero en las personas en edad escolar y luego en adultos una década después. En algunas naciones de ingresos altos, incluyendo Francia, Italia y Portugal, las tasas incluso pueden haber empezado a bajar. En contraste, el análisis destaca que sigue aumentando, e incluso se está acelerando, en la mayoría de los países de ingresos bajos y medios. Esta divergencia pone de manifiesto las crecientes desigualdades globales en nutrición, actividad física y salud.
Así, los expertos destacan la necesidad de políticas de salud pública adaptadas para abordar la creciente brecha, incluidas aquellas centradas en la disponibilidad y asequibilidad de alimentos saludables para países y comunidades que no pueden permitirse ni acceder a ellos. La introducción de nuevos medicamentos para la obesidad no explica los cambios observados en su estudio, pero probablemente desempeñarán un papel importante en las tendencias futuras, especialmente si se mejora el acceso. El profesor Majid Ezzati, de la Escuela de Salud Pública del Imperial College London y director académico de Imperial Global Ghana, explica que “en esta etapa, probablemente sea demasiado pronto para decir si los fármacos GLP-1 han tenido un impacto directo en poblaciones enteras, aunque sean beneficiosos para los pacientes que los usan; el objetivo debería estar en hacerlos más asequibles para todos los que los necesiten en todo el mundo”.
Ezzati, que ha dirigido el análisis ha destacado que este estudio permite “una imagen más optimista respecto a los avances y desafía la visión ampliamente aceptada de que estamos viviendo una epidemia global de obesidad, porque permite comprender y comparar mejor el progreso de las naciones en la prevención y combate de la obesidad, no solo hacia dónde estamos ahora, sino hacia dónde nos dirigimos”. En España, el porcentaje total de personas que viven con sobrepeso u obesidad en diferentes grupos de edad sigue siendo muy alto, lo que hace necesario seguir invirtiendo en estrategias de promoción de la actividad física y alimentación saludable para mitigar sus múltiples efectos negativos en los individuos y en la sociedad. En definitiva, los expertos afirman que, “centrándonos en el ritmo de cambio de la obesidad a lo largo del tiempo, en lugar de solo en la prevalencia, podemos aprender dónde y cuándo se necesita acción urgente, incluyendo políticas sólidas de salud, actividad física y alimentación para ayudar a las naciones a adaptarse y gestionar la salud pública durante las transiciones económicas, tecnológicas y nutricionales”.
Y es que los onformes previos sobre el estado global de la obesidad, incluidos los realizados por la NCD-RisC en colaboración con la Organización Mundial de la Salud, suelen comparar la prevalencia de la obesidad a lo largo de décadas. Según los investigadores, aunque esto aporta información valiosa, el enfoque puede dificultar el seguimiento del progreso en su control, especialmente los cambios recientes que reflejan la innovación en políticas. De este modo, en este último análisis los científicos han usado la velocidad de cambio en el porcentaje de la obesidad como medida clave, calculada como el cambio absoluto anual en la prevalencia de la obesidad. Con este método han podido ofrecer una imagen más clara de dónde se están acelerando, estabilizando o revirtiendo los aumentos de la obesidad. El equipo ha analizado mediciones de peso y altura de más de 70 millones de personas de 5 a 19 años y de 162 millones de 20 años o más.






