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 La cultura como motor de democratización, pilar del curso ‘Manifestaciones culturales en el Levante almeriense’

Da comienzo la segunda propuesta de los XXVII Cursos de Verano de la Universidad de Almería con sede en Cuevas del Almanzora, reforzando la identidad territorial de la comarca a los pocos días de la gran tragedia del incendio

Ya está en marcha, y se extenderá hasta el miércoles, el curso de verano titulado ‘Manifestaciones culturales en el Levante almeriense’, segundo de la XXVII edición del programa estival de la Universidad de Almería en Cuevas del Almanzora. Está dirigido por Antonio Llaguno y por Rafael Quirosa-Cheyrouze, como ha venido siendo habitual los cuatro años anteriores, al tratarse de una continuidad en el análisis de la identidad territorial de la comarca a través de diferentes aspectos. Este 2026 la vía elegida ha sido la cultura, “motor de la democratización” en palabras del propio Quirosa-Cheyrouze, en un marco, eso sí, de tristeza y luto por las terribles consecuencias del incendio en dos localidades de la zona, Los Gallardos y Bédar.

Sin acto oficial de apertura, sí ha habido unas palabras de bienvenida al alumnado por parte del alcalde cuevano, Antonio Fernández Liria, acompañado por los dos directores, a la par también ponentes a lo largo de las sesiones programadas. Los objetivos buscados son visibilizar diferentes aspectos de la vida cultural impulsada desde distintas instancias, públicas y privadas, en los municipios de la comarca, así como también destacar cómo estas manifestaciones culturales sirven de impulso para el desarrollo socioeconómico de entornos rurales. Múltiples son los ejemplos concretos, como el teatro aficionado en Vera y Los Gallardos, el panorama literario común, la recuperación del patrimonio en Cuevas del Almanzora, las actividades editoriales, la experiencia de la Sociedad de Amigos de Sorbas y el análisis de la relación entre arqueología, identidad y desarrollo local, tras la visita al poblado El Argar, en Antas.

Antonio Llaguno ha subrayado que se pretende hablar “sobre lo que da identidad al territorio en el que se hace esa cultura, algo que no es nuevo en esta propuesta, sino que se ha repetido en cada una de las cinco ediciones”. Más directamente, se ha abordado “algún aspecto que une a la comarca”, y en esta ocasión “cerramos con las manifestaciones culturales que se dan en estos pueblos”. A su juicio, “esta seña de identidad cultural convierte a esta comarca en señera en Almería”, repasando que “en el inicio de la democracia se produjo un resurgir de antiguas instituciones que habían sido prohibidas, o se crearon otras nuevas, y surgieron un gran número de artistas, de editoriales, de grupo de teatro…, una abundancia de manifestaciones que estuvieron reprimidas durante un tiempo y que tras el reinicio de la democracia rebrotaron”.

Ha sostenido que “todo eso tuvo un esplendor cuya consecuencia todavía hoy se vive en estos pueblos”, y una muestra de ello es el tema central de su ponencia: ‘La recuperación del patrimonio como señal de identidad cultural’. Su caso más cercano es Cuevas del Almanzora, protagonizado en parte por él mismo en su desempeño como alcalde de la localidad: “Estaba olvidado y en ruinas, no se restauraba y se creía que había que tirarlo porque era viejo y caduco”. Fue entonces cuando “surgió un grupo de jóvenes que pensaban que había que recuperar ese patrimonio, restaurarlo y ponerlo al servicio de la comunidad, ligando un poco nuestro futuro a nuestro pasado, y eso es lo que se hizo”. Ha mencionado a “grupos de teatro” y a “una editorial muy importante que ha publicado casi 500 libros sobre la comarca en estos años”, además de “otras manifestaciones que definen al Almazora y al Levante”.

Rafael Quirosa-Cheyrouze ha lamentado lo ocurrido con el incendio, “ha sido terrible, una tragedia, pero hay que seguir adelante y aprender lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer para poder prevenir”. Precisamente la cultura es una gran ayuda para ese continuar tras el drama, “una referencia obligada”, elegida como temática del curso porque “esta comarca tiene una trayectoria de actividades que no siempre son conocidas fuera y que, como se puede ver en las ponencias, son del máximo interés y atañen a diversas órdenes, como el teatro, la literatura, el mundo editorial, el asociacionismo”. Ha manifestado que “es bueno reflexionar de una manera conjunta sobre esto en un contexto más general, el de que es fundamental el valor de la cultura en las sociedades democrática”. De hecho, “no se entiende la democracia sin cultura y no se entiende la cultura sin democracia”.

Además, “este es un buen momento para que estas reflexiones, que al fin y al cabo van a ser el resultado de la experiencia acumulada durante muchos años de mucha gente que está trabajando, tengan el altavoz, se pongan en el foco”. Entiende que hacer “es obligado y necesario”, en el contexto de una línea estratégica: “La universidad, yo que llevo muchos años ya en ella, debe estar presente en la provincia, y los cursos de verano son una oportunidad excelente para hacer posible que la UAL esté más allá del campus de La Cañada o en la ciudad de Almería”. Abundando sobre ello, “nos debemos a nuestra provincia”, textualmente. Quirosa-Cheyrouze, decano de la Facultad de Humanidades, ha argumentado en su intervención como ponente “el valor de la cultura en la conquista de la democracia, y cómo a través de la literatura, a través de la educación, a través del teatro, a través del cine, a través de la música, la sociedad española ha luchado por regresar, por volver, incluso en momentos muy difíciles, como el de la dictadura”.

Son muchos los ejemplos “de cómo en esos momentos en los que se había perdido los valores democráticos, sí había desde el mundo de la cultura personas que con su actividad iban generando sociedad democrática”.  Se ha repasado la aportación “de algunos de los cantautores de los años 60, Serrat, Labordeta, Lluís Llach, Carlos Cano o Raimon”, así como también ha hecho “un recorrido por el mundo de la literatura”, ya que “en épocas tan oscuras como los años 40 encontramos publicaciones como ‘Nada’, la novela de Carmen Laforet, y obras de Buero Vallejo o de Miguel Delibes”, o como en el ‘mundo intelectual’ del régimen figuras como Laín Entralgo se alejan de esa dictadura para trabajar por la democracia”. A través de estos ejemplos ha mostrado que “la cultura está presente como motor de la democratización, incluso en momentos de dictadura”.