La destacada soprano puertorriqueña Anaïs Mejías ha participado en el curso de verano de la Universidad de Almería ‘Música, cerebro y bienestar: evidencia científica y perspectiva terapéutica’. Además de su dilata y exitosa carrera como cantante, Mejías participa de forma activa en proyectos pedagógicos relacionados con la música como el festival ‘El niño artista. Federico García Lorca’ de Almería, un proyecto organizado por Clasijazz. Este proyecto cultural y pedagógico tiene como objetivo rendir homenaje a la infancia de Federico García Lorca. La iniciativa busca acercar las artes a los más jóvenes y cuenta con el protagonismo de agrupaciones de coros infantiles que comparten escenario con figuras de la lírica. El festival busca apoyar de manera directa a los niños y las niñas creadores de hoy, entendiéndolos como el presente y futuro de la expresión artística.
Mejías ha ofrecido la conferencia ‘Cantar para crecer: beneficios del canto en la infancia’. “Estamos haciendo un recorrido de la importancia del canto desde antes de nacer, desde el momento prenatal, y después del nacimiento en el desarrollo de los niños y las niñas. Vemos cómo el canto ayuda al aprendizaje, al contexto social de los niños, eventualmente a la cultura, a abrirse a nuevos mundos y a volverse más empático y sociable. Y estamos también viendo los peligros que hay actualmente con la tecnología y las pantallas, con la pasividad de dejar a un niño expuesto a un teléfono móvil en vez de tener tiempo de calidad con ellos”.

La cantante ha explicado que este problema “es responsabilidad de los adultos, de los educadores, y creo que las matronas y pediatras podrían advertir a los padres de lo contraproducentes que son porque todos los beneficios que da el canto, que ayuda a la atención, a la memoria, etc. con las pantallas no se da, sino que los niños están bajo una gran pasividad. Los niños que están constantemente viendo un vídeo tienen problemas en regulación emocional, desarrollan el habla muy posteriormente. Creo que las tecnologías y las pantallas deberían usarse de una mantera controlada y que no reemplacen el tiempo de calidad de los padres y de los educadores”.
Asegura que no hay una edad en la que empezar a trabajar con el canto y el niño. “El canto se puede empezar desde que el feto está en la barriga de la madre, porque si la madre le canta a su barriguita, primero, por medio de vibraciones, el bebé va a estar sintiendo esos estímulos. Cuando ya se desarrolla el oído, reconoce de dónde viene esa voz y es algo familiar para él. De manera que, digamos, desde el día cero se le puede cantar. Los bebés fonan mucho antes de utilizan palabras, de manera que, si se le canta con seriedad y palabras completas, no hay ningún límite”.
En cuanto a los beneficios que aporta el canto en la infancia, Mejías explica que “al principio, nada más nacer, el canto regula el cortisol en el bebé que lleva 9 meses en un lugar seguro y de repente se encuentra en un lugar con muchos estímulos y si su madre, que es su hogar, es la voz que reconoce como lugar seguro, le canta, esto va a producir una bajada del estrés, va a aumentar su oxitocina y lo va a hacer generalmente más feliz. Con el paso del tiempo y los años le va a ayudar a aprender los números, las partes del cuerpo, etc. Además, si forma parte de un colectivo social como un coro, va a aprender a compartir, se va a volver más empático e, incluso, dependiendo del tipo de música puede mejorar los idiomas o tener más facilidad para aprender un idioma. Hasta los 13 años un niño absorbe cualquier tipo de información que le des, pero por medio del canto esa información entra por vía directa al subconsciente, así que no hay nada negativo al respecto”.






