El Seminario Permanente de la Dieta Mediterránea lanza un libro electrónico divulgativo de libre acceso

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Presentada en Ciencias de la Salud de la Universidad de Almería esta obra colectiva que pretende ser herramienta para los profesionales y una llamada a la concienciación social: “Es sinónimo de salud, pero su aplicación va en descenso”

‘Día Mundial de la Dieta Mediterránea, V edición’. Ese es el título de un libro digital que ha visto la luz desde la acción conjunta de la Universidad de Almería y la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental, Ceuta y Melilla, entidades que unieron fuerzas hace dos años precisamente para impulsar acciones como esta. Su unidad de acción se canaliza con el Seminario Permanente de la Dieta Mediterránea, que ha convertido a Almería en referente internacional de este modelo saludable y sostenible de alimentación. En esta ocasión, el libro ha salido adelante con el apoyo de la Facultad de Ciencias de la Salud de la UAL, que ha albergado su presentación, y del Aula Dieta Mediterránea y Vida Saludable, contando con el patrocinio de HLA Grupo Hospitalario, la Diputación de Almería, la Cámara de Comercio, Cosentino, Primaflor y Cuellar Stone.

El acto se ha dividido entre las intervenciones institucionales y cuatro ponencias de otros tantos autores de la obra. Gabriel Aguilera, vicerrector de Sostenibilidad, Salud y Deportes de la UAL, ha dado la bienvenida y ha conducido el evento, finalizado con un saludo en vídeo de Rafael Anson, presidente de la Academia Iberoamericana de Gastronomía. Representando a la RAMAO ha intervenido su presidente, Armando Zuluaga, así como Alejandro Bonetti, académico numerario de esta Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental, Ceuta y Melilla, en su caso como persona clave en el funcionamiento tanto del Seminario Permanente como del Aula.

Aguilera, que ha puesto en valor la estrecha y fructífera relación entre la Universidad de Almería y la Real Academia de Medicina y Cirugía de Andalucía Oriental, Ceuta y Melilla, cristalizada en el Seminario Permanente que ambas desarrollan, ha llamado la atención sobre “la repercusión que esta actividad tiene en la población”, así como que esta obra tiene “acceso libre para cualquier persona, facilitando su difusión para que llegue a toda la sociedad”. De este modo se ayuda a “dar pequeños pasos para combatir la epidemia del siglo, la de la mala alimentación, con cifras que dicen por ejemplo que en el año 2000 había un 15% de obesidad y ahora estamos en un 25%, así que hay mucho trabajo por hacer”.

Armando Zuluaga, por su parte, ha realizado un amplio capítulo de agradecimientos y ha felicitado a los autores del libro, “pero también a los agricultores y labradores de estas fértiles tierras, personas con temperamento, con fuerza, con pujanza, de naturaleza gentil, y cómo no, a las organizaciones, corporaciones públicas y privadas que, con su ayuda y colaboración, hacen posible la lucha, el emprendimiento y la fortaleza de los principales protagonistas”. Ha finalizado “aplaudiendo a Almería, y a toda su provincia, por lo que representan como capitalidad de la dieta mediterránea y vida saludable”.

En cuanto a Alejandro Bonetti, ha recordado que “este libro ha sido un esfuerzo conjunto” y ha insistido precisamente en la idea de Zuluaga: “Almería se consolida como una referencia importante, en los panoramas nacional e internacional, por su apuesta por la dieta mediterránea; no solamente se consolida como la despensa de Europa, sino como la mayor productora de dieta mediterránea”. De ahí el apelativo de “Almería, Puerta de la Dieta Mediterránea”, ello trasladado a las páginas de una obra que se ha querido que tenga formato electrónico para que “esté en cualquier dispositivo en manos de todos los profesionales, y además nos interesa mucho que lo esté también en las manos de la sociedad civil, que es a quien va dirigido nuestro mensaje”, ha dicho.

Bonetti ha destacado los mensajes que hay en el libro: “La dieta mediterránea es sinónimo de salud en mayúscula y la adherencia a ella va en descenso, con un aumento alarmante de los alimentos ultraprocesados, lo que conlleva graves problemas para la salud”. Es por ello trascendental seguir insistiendo en su difusión, puesto que, “sin lugar a duda, la dieta mediterránea es la más equilibrada, la más sostenible, la menos contaminante y con menor impacto en la huella de carbono, y es medicina preventiva, porque se descubre frente a las enfermedades cardiovasculares y las enfermedades metabólicas, concretamente la obesidad y la diabetes tipo 2”. Como Aguilera, ha sido rotundo: “La obesidad a día de hoy es la gran pandemia del siglo XXI”.

Precisamente el primero de los cuatro especialistas en intervenir ha sido el doctor Enrique Gómez Gracia, catedrático de Medicina Preventiva de la Universidad de Málaga, explicando en prevención primaria las ‘Evidencias científicas que aportan los estudios epidemiológicos a la Dieta Mediterránea’. Ha agradecido que este libro “aclarará y dará la posibilidad de transmitir sus bondades basadas ​​en evidencias científicas”, porque “desde siempre se ha estado convencido de que la dieta tiene mucho que ver con la salud” pero “eso había que llevarlo a las máximas evidencias científicas”. Ha realizado una interesante disertación sobre nutrientes y su interactuación “como una orquesta”, así como los exámenes clínicos y de campo, todo ello dentro de la epidemiología nutricional. El referente es su doble estudio Predimed y Predimed Plus, anunciando por primera vez un tercero sobre el consumo de alcohol.

Le ha seguido Fernando López Segura, profesor de la Facultad de Medicina de Córdoba, coautor del estudio Cordioprev y, a su vez, investigador del Instituto de Investigación Biomédica Maimónides. Ha centrado su ponencia en los ‘Exclusivos valores saludables de los Aceites de Oliva’. Se ha querido sumar a la misma llamada de atención: “La pérdida de la dieta mediterránea de una forma alarmante, ya que ahora mismo probablemente menos de un 30% de la población la sigue, y lo que es mucho más peligroso, ese 30% de la población está formado fundamentalmente por personas mayores de 50 años que tradicionalmente la han consumido; la gente joven no sigue la dieta mediterránea, sino la de moda, muchas veces sin la más mínima base científica”. Ha repasado, por el contrario, los beneficios contrastados por la ciencia de la dieta mediterránea con el aceite de oliva virgen, “efecto protector”.

En su turno de intervención, Noelia Carrión, de la Asociación Almería Gastronómica, ha dado ‘La Visión de una chef sobre la dieta mediterránea’. Ha contrapuesto la facilidad de consumo de la comida rápida a la complicación que supone, por motivos económicos, tener materias primas de calidad para cocinar, con el ejemplo de una tortilla de patatas precocinada y una casera. Trasladado a la restauración, “hay que darle la mejor materia prima al comensal”. Ha mostrado su preocupación por la obesidad infantil, poniendo el acento en la necesidad de concienciar: “Es cierto que a día de hoy muchos centros escolares tienen pequeños huertos y los niños saben la procedencia de los alimentos, sienten más incertidumbre y quieren adquirir ese tipo de producto”, algo en lo que hay que insistir porque “ellos son el futuro”.

Por último, Irene Zamora, nutricionista del Hospital HLA Mediterráneo, ha explicado la ‘Aplicación de la dieta Mediterránea a la dieta hospitalaria’. Ha desvelado que “cada hospital tiene su manual de dieta, un documento en el que se muestran y unifican todas las dietas que hay presentes en el hospital y que se pueden ofrecer a los pacientes”. Situado ese contexto general, ha explicado que “en los últimos diez o doce años es verdad que los manuales han evolucionado muchísimo, porque la herramienta que hemos usado es la dieta mediterránea, y se ha intentado llevar sus fundamentos a todas las dietas de los pacientes; por ejemplo, una dieta blanca ahora mismo, incluso una dieta de protección renal, tienen verduras en comida y cena, frutas tres veces al día, legumbres de tres a cinco veces en semana, introducimos los frutos secos mínimo tres veces en semana, los postres y las meriendas son caseras, sin azúcares, reducimos el consumo de carne roja a una vez en semana y los cereales, el pan, la pasta… son integrales, todo para que el paciente coma mejor, pero además que se vayan del hospital con una idea de dieta mediterránea”.