Mantener rutinas y evitar la sobreinformación ayuda a evitar dificultades emocionales durante el confinamiento

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La Unidad de Atención Psicológica de la Universidad de Almería hace una serie de recomendaciones para que este periodo de aislamiento social nos afecte lo menos posible.

Ante la situación actual de confinamiento desde la Unidad de Atención Psicológica de la Universidad de Almería han aportado una serie de recomendaciones haciendo énfasis en la atención a las posibles dificultades emocionales que pueden aparecer en esta situación de aislamiento social.

Una de las principales recomendaciones es la de mantener rutinas y  dedicar una parte del día a trabajo o estudio, otra al mantenimiento doméstico (comidas, limpieza) y otra más para ocio y comunicación con amigos y familia. Es importante ser flexible en esta distribución, sin olvidar continuar con las tareas, particularmente el estudio,  con el fin de que los objetivos de cada uno se vean menos afectados cuando esta situación pase.

Desde la UAP advierten de que la sobreinformación no ayuda. Tener mucha información no mejora nuestra adaptación ni nos permite centrarnos en las actividades que estamos llevando a cabo o que queremos hacer. De ahí que recomiende informarse en el momento del día que elijamos y a través de algún medio que nos resulte fiable. 

En este confinamiento podemos usar la tecnología para mantenernos en contacto con otras personas, grupos diferentes con los que no nos relacionamos habitualmente y que están funcionando como apoyo informativo, de solución de dudas y como escaparates  de ingenio, humor y creatividad. Y también es bueno meditar o dedicar tiempo a actividades que nos gusten como leer, bailar o escuchar música. El movimiento ayudará a liberar tensiones emocionales. Por eso también recomiendan la práctica de ejercicio de forma moderada y siguiendo las pautas de profesionales. En este sentido la Unidad de Deportes de la UAL ha enviado a la comunidad universitaria recomendaciones al respecto.

Además, hay que preocuparse por cuidarse y protegerse y cuidar y proteger a los demás siguiendo las recomendaciones sanitarias, pero siempre sin obsesionarse porque eso no nos hará estar más seguros.

Si este periodo de confinamiento se pasa con más personas, los expertos aconsejan hablar entre todos y llegar a acuerdos sobre las tareas a desarrollar, los horarios que quiere guardar cada una, los periodos de calma en la casa para las tarea o descanso personales, los periodos más relajados, la distribución del trabajo doméstico (compras, limpieza,…). Cada persona va a tener criterios diferentes en cuanto a qué, cuándo y cuánto se debe desarrollar en este periodo. Todas deben ser consideradas y habladas abiertamente. Sin recriminar, criticar, o juzgar la posición de la otra persona.

Es importante hablar con amigos y familiares con detenimiento, especialmente, con las personas mayores, dependientes  o aisladas y preguntarles si han tenido momentos de inquietud y transmitirles calma.

La Unidad de Atención Psicológica indica que esta situación de asilamiento social acabará pasando factura a todos en mayor o menor medida por eso es importante aprender a darse cuenta cuándo se  está  alterado y ser comprensivo y empático con uno mismo y con los demás. También informan de que es normal que se tengan ganas de llorar o que las personas se enfaden con facilidad. Por eso piden no caer en el reproche, culpabilizar o juzgar críticamente de modo constante.

Cuando alguien se sienta afectado emocionalmente por esta situación es recomendable hablarlo con amigos y familiares y confiar en que esta situación pasará.

También deben hacerlo las personas que ya estaban atravesando dificultades emocionales desde antes de la declaración del estado de alarma. En estos casos recomiendan que contacten con sus terapeutas si ya estaban en proceso terapéutico o pedir ayuda a  profesionales que trabajan online.

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