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Un estudio demuestra que apretar la mano o levantarse de una silla ayudan a la detección temprana de enfermedades

Una investigación internacional encabezada por Nuria Marín, de la Universidad de Almería, junto a Bruno Bizzozero-Peroni, del Karolinska Institutet de Suecia, desvela que pruebas sencillas de fuerza pueden anticipar padecimientos cardiovasculares, diabetes tipo 2, deterioro cognitivo o depresión. El trabajo ha sido publicado en la prestigiosa revista British Journal of Sports Medicine

La fuerza muscular lleva años considerándose un indicador clave de salud. De hecho, numerosos estudios han demostrado antes que niveles más altos de fuerza se asocian con una menor mortalidad. Sin embargo, hasta ahora la evidencia era más limitada respecto a si también podía predecir el riesgo de desarrollar enfermedades a lo largo de la vida. Un equipo internacional de investigadores ha trabajado en ello y ha determinado que efectivamente pruebas sencillas como apretar la mano o levantarse y sentarse de una silla cinco veces pueden ofrecer información valiosa sobre la salud futura de una persona. Su estudio se ha publicado recientemente en la revista ‘British Journal of Sports Medicine’, una de las revistas internacionales de mayor prestigio en el ámbito de la medicina deportiva y la salud pública.

Los primeros autores del trabajo son Nuria Marín Jiménez, investigadora Juan de la Cierva en la Universidad de Almería, y Bruno Bizzozero-Peroni, del Karolinska Institutet de Suecia. El título del artículo es ‘Clinical importance of simple muscular fitness tests to predict long-term health conditions: a systematic review and meta-analysis of 94 cohort studies’. En el mismo han participado una serie de especialistas de diversas universidades y centros de investigación de Europa, América y Oceanía, incluyéndose en la lista instituciones de referencia como son la University of Ottawa y el Children’s Hospital of Eastern Ontario Research Institute, de Canadá, la University of Jyväskylä, de Finlandia, la Adelaide University, de Australia, y las universidades españolas de Granada y Castilla-La Mancha.

Bajo el liderazgo del Grupo de Investigación ‘GALENO’ de la Universidad de Cádiz, la investigación analiza el papel de la fuerza muscular como indicador temprano del riesgo de enfermedad a lo largo de la vida. Para ello se han analizado 155 estudios longitudinales en población adulta, de los cuales 94 se incluyeron en un metaanálisis con el objetivo de identificar qué test simples de fuerza muscular pueden servir como indicadores tempranos de salud. El estudio es una revisión sistemática y un metaanálisis que demuestra que dos test simples de fuerza muscular, fáciles de aplicar en el ámbito clínico, permiten predecir el riesgo futuro de diversas enfermedades crónicas en adultos.

Los resultados muestran que la fuerza de prensión manual y la capacidad de levantarse y de sentarse de una silla cinco veces permiten predecir el riesgo de desarrollar distintas enfermedades crónicas con el paso del tiempo. De hecho, las personas con mayor fuerza muscular presentan un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, deterioro cognitivo, depresión, discapacidad funcional o enfermedades neurodegenerativas como la demencia o el Parkinson. Por su sencillez, rapidez y bajo coste, estas pruebas podrían incorporarse en la práctica clínica como herramientas útiles para la detección temprana de riesgo de salud en contextos clínicos y comunitarios ya que, a diferencia de otras pruebas clínicas más complejas, requieren poco tiempo, un equipamiento mínimo y pueden aplicarse fácilmente en consultas médicas, centros de salud o programas comunitarios de prevención.

Por lo tanto, los investigadores consideran que a corto plazo sus hallazgos contribuyen a mejorar el conocimiento científico sobre el papel de la fuerza muscular como indicador de salud, lo que puede ayudar a profesionales sanitarios e investigadores a considerar estas pruebas dentro de las estrategias de evaluación del riesgo en adultos. A medio plazo, estos resultados podrían favorecer que test simples como los dos referidos se incorporen de forma más habitual en la práctica clínica y en programas de salud pública. Esto permitiría identificar de modo precoz a personas con mayor riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, facilitando intervenciones preventivas basadas en ejercicio físico y estilos de vida saludables. En conjunto, este tipo de herramientas puede contribuir no solo a mejorar la prevención de enfermedades, sino a promover un envejecimiento más saludable en la población.