Este jueves ha sido un día de satisfacción compartida, pero desde distintas perspectivas, entre el alumnado y el profesorado de la asignatura ‘Patrimonio Cultural’. Corresponde al segundo cuatrimestre del tercer curso del Grado en Turismo de la Universidad de Almería, y es impartida por Estefanía Acién y Francisco Checa. Para culminarla han recuperado un evento que ya plantearon en 2024 y que ha sido acogido con entusiasmo por sus estudiantes. Se trata del II Congreso de Patrimonio Cultural, cuya organización, modélica, ha corrido por completo a cargo precisamente de las alumnas y los alumnos que la han cursado. Han ‘recogido el guante’ lanzado por sus docentes, han formado sus comités científico y técnico y han conseguido que sea todo un éxito.
Marina Hernanz, Alejandra Alexandru y Sandra Oduro Asuamah Mensah se han encargado de la difusión de la actividad, en la que se han realizado una valiosa transferencia de conocimiento. Divididos entre tres mesas temáticas organizadas por Jesús Pena y por Kitiphum Deewararak, quienes además han abierto la ronda de ponencias, se han presentado ocho trabajos etnográficos de gran calidad en su ejecución y divulgación sobre el patrimonio cultural de algunas zonas de España, especialmente Andalucía, poniendo en valor la formación adquirida en el aula y su aplicación práctica posterior en investigaciones sobre el terreno de un alto nivel científico. La asignatura se divide en siete temas, todos ellos llevados a la realidad por el alumnado, desde las cuestiones generales de la Antropología Social, o sus teorías y métodos, hasta el patrimonio cultural como recurso turístico.
Marina Hernanz ha explicado que “nuestros profesores nos plantearon la idea de celebrar este II Congreso de Patrimonio Cultural y cada uno teníamos que elegir un tema y hacer una etnografía, así que todos los trabajos son la representación de la etnografía que hemos llevado a cabo durante estos meses”. Ha reconocido que “nos ha gustado mucho esta asignatura y esta propuesta también” En su caso, junto a una compañera, han trabajado sobre la celebración de ‘Moros y cristianos’ de la localidad de Gérgal: “Fue una gran experiencia, lo pasamos muy bien haciendo el trabajo de campo para la etnografía y también aplicamos los conocimientos que hemos ido adquiriendo, tanto en la perspectiva del habitante como la nuestra, ahora que ‘nos hemos hecho pasar’ por antropólogos”. El trabajo de Alejandra, con dos compañeras más, se ha centrado en el ‘Cascamorras’ de Guadix: “Nos ha motivado mucho hacer este trabajo, y más hacer el campo, meternos entre la comunidad, hablar con las personas mayores…”.

Son dos ejemplos de los investigaciones realizadas, organizadas para su exposición a partir de un grupo de WhatsApp de clase por parte de los responsables de las mesas, como ha explicado Deewararak: “Hemos reunido toda la información de los componentes de cada grupo y los títulos de cada uno de los trabajos, separados por pueblos, por festividades… para una agrupación lógica por temáticas generales”. Hernanz ha destacado la ocasión de “dejar huella sobre el patrimonio que teníamos antiguamente, que a día de hoy sigue ese ciclo vital, poner en valor todo lo que podemos aprender de las antiguas generaciones y lo que podemos pasar a las próximas para que el legado que tenemos tan rico aquí en Almería y en Andalucía no se pierda”. Para Alexandru ha sido muy positivo “poner en común todos los trabajos y que la gente vea que no solamente hay patrimonio en un sitio, sino que hay en muchos, que sigue manteniéndose vivo, que no muere con el tiempo, que va cambiando en base a la economía, la sociedad o la comunidad”.
Satisfecha con la organización del congreso, Estefanía Acién ha sido muy clara: “Ha sido una gozada”. También ha definido así a la asignatura “desde el minuto uno”, compartida con Francisco Checa, “que es el experto en etnografía y patrimonio cultural”. Ha sido “un viaje maravilloso”, incluyendo varias visitas, como al municipio de Lubrín “viendo cómo se gestiona el patrimonio cultural allí, y el nivel de implicación ha sido fantástico”. Así, “la idea de realizar esta actividad es que luzca el esfuerzo que han hecho por hacer etnografía real para recoger el patrimonio cultural”. Plantear el formato de congreso “cumple varios objetivos: por un lado, normalmente cuando el alumnado hace trabajos, los presenta en clase y suelen ser sesiones tediosas en las que pasan unos nervios innecesarios, así que este formato le da empaque; por otro lado, a nivel simbólico es la celebración del final de la realización de ese trabajo, que lo compartan, lo que tiene un valor per se porque es alumnado de Turismo”.
En ese sentido se ha referido a que “acaban el grado sin tener mucha experiencia en organización de eventos, y enfrentarse a uno en el que tienen que diseñar el cartel, tienen que tener en cuenta el cuidado de ponentes, tienen que poner su agua… es un aprendizaje importante”. De hecho, ha enfatizado sobre su papel en la jornada: “Yo vengo hoy a sentarme, de público y a disfrutar; no he hecho absolutamente nada, salvo explicarles cómo se hace, y el nivel académico de los trabajos ha sido además buenísimo”. Checa también lo ha destacado: “Lo importante es que los profesores transmitamos esta capacidad que tienen y le hagamos ver que son capaces de investigar, de hacer trabajo de investigación muy, muy respetable, que en su momento podría convertirse en artículo”. Igualmente ha considerado importante “que entiendan que el patrimonio no solo se degusta, sino que se investiga, que se pone en valor y que, desde el punto de vista crítico, ellos son partícipes de este conocimiento y de esta transmisión”. Así, “los estudiantes tienen capacidad para ser críticos, para estudiar, para retener, para escribir, y eso es lo que pretendemos con esta jornada, que sus propios trabajos los vean expuestos y los vean reflejados posiblemente en algún podcast o en algún escrito posterior”.






