Los desechos orgánicos urbanos pueden usarse para aumentar la diversidad microbiológica de los suelos agrícolas y forestales

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Es la conclusión a la que han llegado investigadores de la Universidad de Almería (UAL), que han participado en el marco del proyecto ‘Interreg Sudoe Ecoval’ en la actividad que trata sobre el estudio de“Análisis de impacto en la biodiversidad del suelo debido al uso como enmienda de residuo orgánico urbano y lodos de depuradora”, y que ha coordinado la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León.

Con el fin de tender hacia una economía de tipo circular, un modelo de producción y consumo que implica reutilizar los materiales y productos existentes, la Universidad de Almería ha participado en el proyecto de investigación ‘Interreg Sudoe Ecoval’, donde diferentes agentes pertenecientes a la cadena de valorización de los residuos orgánicos urbanos (lodos de depuradora y bio-desechos) forman parte del mismo, entre ellos la Fundación Patrimonio Natural de Castilla y León.

Desde esta perspectiva encaminada a un futuro más sostenible, incluso los residuos más insospechados pueden resultar aprovechables si se realizan los estudios científicos para ponerlos en valor. Es el fin de este proyecto en el que ha participado el Grupo de investigación UAL: RNM-934 AGROMA (Agronomía y Medio Ambiente), del Departamento de Agronomía.

Los resultados del proyecto han puesto de relieve la posibilidad de aprovechamiento de residuos orgánicos de origen urbano para aumentar la diversidad microbiológica en suelos agrícolas y forestales. 

Los residuos utilizados fueron bioestabilizados de basuras provenientes de un centro de tratamiento de residuos (CTR) y lodos de dos estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), una con tratamiento convencional y otra con un tratamiento basado en hidrólisis térmica, que somete los residuos a mayores presiones y temperaturas.

Los procesos a los que son sometidos los residuos en las plantas de tratamiento permiten, por un lado, eliminar los posibles patógenos presentes en ellos y, por otro, acelerar los procesos de mineralización de la materia orgánica, imprescindibles para la obtención de los nutrientes que necesitan las plantas para su desarrollo y crecimiento.

Antes y después de la adición de las enmiendas orgánicas se realizó un estudio microbiológico de las bacterias y hongos presentes en los suelos utilizando técnicas avanzadas de secuenciación de ADN (Next Generation Sequencig, NGS).

Los resultados indicaron que la diversidad microbiológica en las enmiendas era menor que en los suelos iniciales, algo lógico dados los tratamientos a los que son sometidos en las plantas de tratamiento. Sin embargo, todas ayudaron a aumentar la biodiversidad de los suelos a los que se aplicaron

Esta investigación tendrá una importante repercusión en la sociedad. Hace unas décadas, apenas se contaba con estaciones depuradoras de aguas residuales y los desechos orgánicos muchas veces terminaban en cauces, ríos y el mar. En tan solo unos años, gracias a la ciencia se ha pasado de tener problemas medioambientales debido a la basura y aguas negras a poder darle un gran valor como biofertilizantes.