Un estudio demuestra el éxito como escritor profesional de Villaespesa en Perú

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José Valles Calatrava y Rafael Valles Mingo, ambos investigadores de la Universidad de Almería, publican un artículo con referencia a los 15 años de visitas a todos los países del continente sudamericano por parte del poeta y dramaturgo almeriense, y sobre “la obra y el estreno de ‘El sol de Ayacucho’” en el Teatro Forero de Lima en diciembre de 1924.

Teniendo como punto de partida que es bastante conocida la trayectoria literaria de Francisco Villaespesa en España, pero no así su estancia en América, comprendida entre los años 1917 y 1931, José Valles Calatrava, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Almería, y Rafael Valles Mingo, autor en la UAL de la tesis titulada ‘La actividad y la producción literaria de Francisco Villaespesa en México (1917-1919)’, han publicado hace escasas fechas un artículo que arroja luz sobre esa faceta poco explorada de la vida latinoamericana del autor y, más en concreto, sobre su éxito y reconocimiento en Perú. La referencia completa de este trabajo es Acta Literaria 59 (121-134), Segundo semestre 2019. Chile. ISSN 0716-0909. El título del artículo de referencia es ‘Villaespesa en Perú: la obra y el estreno de ‘El sol de Ayacucho’’. Su solo encargo por parte del presidente del país andino es ya de por si un testimonio del rotundo prestigio del literato.

Han explicado sus autores que en la primera parte del estudio se analizan estructura y características de esta obra, un drama poético y épico modernista encargado por el mandatario para conmemorar el centenario de la batalla de Ayacucho. De este modo, en la segunda parte examinan el éxito del estreno de la obra, el 11 de diciembre de 1924, en el Teatro Forero de Lima, siendo de una gran relevancia al tratarse del acto central del programa oficial de festejos de dicho aniversario. Han contextualizado su investigación en el referido hecho de que la etapa en Latinoamérica es, sin duda, la más desconocida de la vida y obra de Francisco Villaespesa: “El escritor almeriense vivió en prácticamente todos los países y siempre de su actividad profesional, como pueden ser autoría de poesía y teatro, dirección y representación dramática, traducciones, periodismo, conferencias y recitales, entre otros desarrollos, con bastante éxito y reconocimiento y, sobre todo, en un estilo de vida totalmente profesionalizada, imposible de iniciar y sostener por la mayoría de los escritores contemporáneos suyos -y nuestros-”.

La tesis doctoral de Rafael Valles Mingo, defendida con la máxima nota en la Universidad de Almería recientemente, supuso el primer estudio riguroso y basado en numerosas fuentes directas de la primera etapa americana del laujareño, permitiéndose así fijar, reordenar y analizar su actividad y escritura literaria de entonces. Estuvo precedida por la publicación por la UAL del estudio preliminar y edición crítica y anotada por el mismo investigador del drama poético de carácter épico de Villaespesa, ‘Hernán Cortes (México D.F., 1918)’, primera y única reedición de la obra desde entonces. A partir de aquí, basándose fundamentalmente en los diarios limeños de la época, El Comercio, La Crónica y La Prensa, en un barrido realizado directamente por Valles Mingo en la Biblioteca Nacional del Perú, se reconstruye en esta investigación la actividad literaria del poeta y dramaturgo almeriense en este país.

Sobre el estreno de la obra, han hecho previamente una composición de situación. Así, han explicado que Francisco Villaespesa llegó a Callao en el vapor Oroya el 19 de noviembre de 1924, “con toda su compañía y el libreto original de ‘El Sol de Ayacucho’, escrito por un encargo directo del dictador Augusto Leguía”. Se representaron en el citado Teatro Forero varias obras, ‘La leona de Castilla’, ‘María Rosa’, ‘El cardenal’, ‘Los chatos’ o ‘Juan José’, entre otras, antes y tras el estreno de la pieza original de Villaespesa, lo que se produjo el día 11 de diciembre de 1924, fecha de conmemoración del centenario de la batalla de Ayacucho. Logró un enorme eco social, de prensa y diplomático, lo que contrastó con el escaso apoyo de políticos de primer nivel, salvo el presidente de Bolivia, por distintos motivos. El estreno fue, de esta manera, el éxito absoluto al que estaba predestinado un drama poético de glorificación nacional, con organización melodramática y de tema doblemente sentimental, el épico y el amatorio, que contaba con todo el apoyo institucional y propagandístico.

Los autores del artículo han matizado algo tan importante como que “constituía el centro de todo el programa semanal de actuaciones conmemorativas”. Socialmente, aparte de una recepción por el presidente del Perú, Villaespesa participó en un importante recital de poetas e intelectuales hispanos en el Ateneo de Lima el día 23 del mismo mes, y luego fue agasajado con una cena en su honor el día de año nuevo de 1925, en su caso por el embajador español, Jaime de Ojeda. La compañía, con él a la cabeza, siguió representando esta y otras piezas dramáticas en el Teatro Forero y Colón de Lima y en Callao, y partió en dirección a Arequipa y luego a Chile a finales de enero de ese 1925, más de dos meses después. Y es que, aunque escrita en 1924, solo se publicó un año después, en concreto a cargo de la editorial Nascimento de Santiago de Chile.

Valles Calatrava y Valles Mingo ilustran su trabajo con fragmentos ejemplificadores del calado de la obra, una intriga que organiza en tres actos la historia individual de amor entre el Libertador, Bolívar, y Manuelita Sáenz, y la rivalidad de esta última con la Marquesa de Lorite, bajo la historia colectiva principal de la liberación de Perú a cargo de las tropas americanas, mismo esquema sentimental doble de ‘Hernán Cortés’ y ‘Bolívar’, las otras dos piezas previas de la trilogía dramática de Villaespesa en América. Han precisado que “la intensidad dramática y la estructura melodramática, la permanente apelación al sentimiento amoroso y nacional y el tono épico-patriótico dentro del planteamiento panhispánico modernista defensor de la raza y cultura común, el lenguaje efectista y el verso colorista y sonoro, todo ello, caracteriza a un drama poético con varios momentos climáticos destacables”.