La UAL realiza un estudio sobre la salud de la comunidad universitaria

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Los resultados del estudio, llevado a cabo por el Vicerrectorado de Deportes, Sostenibilidad y Universidad Saludable, arrojan como principales problemas la falta de una adecuada alimentación equilibrada, especialmente entre los estudiantes; un alto nivel de sedentarismo; carencia en el uso de métodos anticonceptivos -en el 23 por ciento del estudiantado- y problemas con internet y juegos on-line, así como en el bienestar psicológico.

Desde el Vicerrectorado de Deportes, Sostenibilidad y Universidad Saludable, tras el periodo de confinamiento estricto y las restricciones sanitarias más intensas por la pandemia de COVID-19, se consideró importante hacer una evaluación sobre diferentes aspectos del estado de salud de los miembros de la comunidad universitaria, tanto de estudiantes, como de trabajadoras y trabajadores (PAS y PDI).

Entre el 12 de octubre de 2021 y 1 de enero de 2022 se distribuyó a través de redes sociales y canales internos (listas de correo electrónico) de la Universidad de Almería un cuestionario on-line entre la comunidad universitaria: alumnado, Personal de Administración y Servicios, y Personal Docente e Investigador. El tipo de muestreo fue casual/accidental. El cuestionario fue diseñado y administrado mediante LimeSurvey y el metodólogo del estudio ha sido por el doctor Jorge Ordóñez. El estudio sobre Situación y Necesidades de Salud de la Comunidad Universitaria de la UAL (Estudio SALUD UAL 2021-22): Resultados y Propuestas de Actuación, ha contado con la participación de 1.402 personas (1.088 estudiantes, 194 PDI y 120 PAS).

Este jueves, 23 de febrero, se han presentado los principales resultados del mismo por parte de Patricia Rocamora, directora del Secretariado para la Universidad Saludable y Francisca López, directora de la Unidad de Atención Psicológica de la UAL.

Los objetivos de ese estudio han sido contar con información procedente de los miembros de la universidad sobre sus hábitos de salud y estado de salud, permitiendo ésta proponer y promover actuaciones preventivas y de atención en la dirección de mejorar la salud y el bienestar de los universitarios, dentro de las competencias de la propia universidad. Por otro lado, se persigue conocer en qué medida los cambios académicos, laborales y sociales podrían estar afectando a los distintos colectivos y podrían influir en el funcionamiento general de la institución. Todo ello poniendo la atención y la intención en facilitar la transición a la normalidad, atendiendo las dificultades que pudieran aparecer.

Patricia Rocamora ha explicado que el cuestionario contenía “preguntas sociodemográficas y antropométricas; preguntas relacionadas con el estilo de vida (alimentación, ejercicio físico, actividades de ocio, consumo de drogas, apuestas y juegos de azar, uso de internet, sexualidad, hábitos de descanso); preguntas sobre salud (salud percibida y enfermedades) y, por último, preguntas sobre bienestar psicológico (satisfacción con la vida, percepción corporal, depresión, ansiedad y estrés, conducta suicida, valoración de necesidades de atención psicológica en el ámbito académico, información/ayuda, impacto de la pandemia, servicio de atención psicológica).”

Entre los resultados más destacados se encuentra la falta de una dieta equilibrada por la mayoría, especialmente por parte de los estudiantes que presentan un alto consumo en carne roja, en dulces y snacks, frente a un consumo por debajo de lo recomendado en frutas, verduras y pescado.

En cuanto al ocio, el estudio refleja que cada vez es más sedentario debido al uso de dispositivos móviles. Relacionado están con este punto los datos sobre las apuestas y juegos on-line. “Más de un 20 por ciento de los y las jóvenes universitarios realiza apuestas deportivas (18,2 por ciento de alumnas y un 24,7 por ciento de alumnos), más de un 12 por ciento juega on-line con dinero (18,2 por ciento de alumnas y 16,1 por ciento de alumnos) y más de un 12 por ciento juega en casino o salas de juego como mínimo una vez al mes (10,5 por ciento de alumnas y 15,4 por ciento de alumnos)”, ha destacado Rocamora. Además, existe un problema creciente con el uso compulsivo de internet, siendo reconocido ya por parte del estudiantado.

En cuanto a la sexualidad, existe un dato preocupante: el 23 por ciento del estudiantado no usa métodos anticonceptivos. Las medidas anticonceptivas más frecuente son el preservativo (66 por ciento de alumnos y 50 por ciento de alumnas) y la píldora (22 por ciento de alumnas). La ‘Marcha atrás’ es la tercera más utilizada, especialmente entre los estudiantes hombres (8,6 por ciento). Sobre el consumo de alcohol, los datos son los siguientes: un 19,3 por ciento consume mínimo un día a la semana. 

Para mejorar los hábitos de vida saludable y hacer frente a los problemas crecientes que está provocando internet, los juegos on-line, las apuestas, así como para llevar una vida sexual saludable, Patricia Rocamora, ha explicado que se irán desarrollando diferentes acciones, actividades y campañas formativas.

De los datos del apartado dedicado al bienestar psicológico se ha encargado Francisca López. Entre los más destacados se encuentra el hecho de que el 41,2% de los estudiantes padecen de ansiedad severa o extremadamente severa; el 25,9% presenta depresión severa o extremadamente severa y el 18,1%, estrés severo o extremadamente severo. Los datos son menos significativos en PAS y PDI.  En cuanto a las áreas más afectadas durante el periodo de pandemia para los estudiantes fueron la mala condición en salud mental, la interrupción de rutinas diarias, la interrupción de metas y proyectos y el aislamiento social. Para PAS y PDI, la interrupción de rutinas diarias, la mala condición física y, el aislamiento social.

Para atender a las necesidades de atención psicológica de la comunidad universitaria con mayor rapidez, Francisca López, ha pedido que aumente el personal de la Unidad de Atención Psicológica de la UAL. “Somos sensibles a los problemas de salud mental, de hecho, la UAL es pionera en aprobar el primer protocolo universitario de prevención de la conducta suicida. Debemos generar cultura de dar importancia al bienestar psicológico, emocional y vital fomentando y facilitando que los entornos en los que nos desenvolvemos sean amables, donde los retos que se les pone al estudiantado y al personal sean asumibles y que en aquellas situaciones donde aparezca alguna dificultad se puedan poner en marcha los apoyos necesarios”.