Científicos de la UAL y la UGR sientan bases para hallar tratamientos para la anemia que no dañen el intestino

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Los Grupos de Investigación BIO-344 de la Universidad de Almería y AGR-206 de la Universidad de Granada publican un artículo en la revista European Journal of Nutrition en el que desvelan que la microbiota intestinal se altera como consecuencia de la anemia, produciendo un aumento de ácidos grasos de cadena corta para compensar y proteger al organismo.

Es sabido por el común de la población que los tratamientos existentes frente a la anemia, que están basados en suplementos de hierro, son poco eficientes debido a la limitada absorción intestinal de este mineral, y que, además, producen efectos adversos como diarrea, estreñimiento o estrés oxidativo. Ante esta situación, sobre todo sabiendo que la anemia por deficiencia de hierro constituye un problema de salud pública global que afecta a un alto porcentaje de población mundial, se ha producido la colaboración entre el Grupo de Investigación BIO-344, de la Universidad de Almería, en donde se encuentran Miguel Soriano, José Antonio García, Matilde Ortiz, Victoria Sánchez y Ángel Linde, y el Grupo de Investigación AGR-206, de la Universidad de Granada, donde Ana Soriano, María García, María José Muñoz y María Inmaculada López están afiliadas. Todos han firmado un trabajo que pretende dar claves conducentes a una mejora de dichos tratamientos, a raíz de sus efectos en el intestino.

Se trata del artículo ‘Gut microbiome-short chain fatty acids interplay in the context of iron deficiency anaemia’, publicado en una revista con factor de impacto 5.06, European Journal of Nutrition, de la editorial Springer y encuadrada en el área Nutrition & dietetics. El título del proyecto que da marco a este trabajo conjunto es ‘Análisis metagenómico de las comunidades microbianas intestinales en la anemia ferropénica nutricional: hacia el desarrollo de terapias dirigidas al microbioma’. Aproximadamente el 50% de los casos de anemia son causados por deficiencia de hierro, siendo ésta la deficiencia por micronutrientes más prevalente en el planeta, lo que justifica aun más el interés de este estudio. Sus autores han afirmado que “este proyecto tiene por objeto evaluar los cambios en la composición de la microbiota intestinal y sus metabolitos tras la inducción de una anemia ferropénica”, y avanzar hacia nuevos tratamientos no dañinos con el intestino.

En esa línea, han destacado que “los ácidos grasos de cadena corta son ‘mediadores fisiopatológicos’ en la anemia ferropénica, por sus efectos beneficiosos. Así, la modulación de la microbiota incrementando los microorganismos que los producen “podría contribuir a mejorar la salud intestinal de los pacientes, que se ve muy deteriorada como consecuencia tanto de la propia anemia como del tratamiento con suplementos de hierro”. Los referidos beneficios para la salud intestinal de los ácidos grasos de cadena corta son conocidos: presentan efectos antiinflamatorios, facilitan la renovación de las células del intestino, o modulan el sistema inmune intestinal, entre otros. En esa línea, se ha considerado que la microbiota, cuando los produce en situaciones de anemia, lo que podría estar llevando a cabo es “un mecanismo compensador para paliar las alteraciones derivadas de la anemia”.

Para el estudio se empleó un modelo animal en rata, a las que se les indujo dicha anemia en la dieta. La microbiota intestinal se encontró alterada, especialmente en los segmentos inferiores del tracto digestivo, con un aumento paralelo de dichos ácidos grasos en concreto, unos de los principales metabolitos producidos por la microbiota. Los autores del estudio han especificado que, a la luz de los datos conseguidos, “ciertas bacterias pertenecientes al género Clostridium se encontraron altamente correlacionadas con la producción de estos metabolitos”. Han recordado además que “el metabolismo del hierro se encuentra finamente regulado, y dentro de esta regulación, la absorción intestinal es un proceso clave para su posterior utilización en el organismo”. Es por ello que “la microbiota intestinal resulta un factor interesante a estudiar en cuanto a su potencial para ser utilizada como ‘diana terapéutica’ en la mejora y optimización de los tratamientos de la anemia existentes actualmente”.

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