Un investigador de la UAL publica en Science un estudio sobre urbanización y evolución adaptativa de las especies

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José Raúl Román, del Grupo de Investigación ‘Ecohidrología y restauración de tierras áridas’ de la Universidad de Almería, y en colaboración con el equipo GLUE Project, aporta un conocimiento a partir de la evolución del trébol blanco en 160 ciudades de 26 países que ayudará a conservar especies.

A pesar de que hay numerosas investigaciones acerca de cómo la urbanización humana afecta al flujo genético y la deriva genética de las especies, apenas se ha prestado atención al efecto de la misma en la evolución adaptativa. De ahí que el trabajo con el título de “Global urban environmental change drives adaptation in white clover’ haya sido del interés de la prestigiosa revista Science. Lo firma un científico de la Universidad de Almería, en concreto integrante del Grupo de Investigación RNM-927 ‘Ecohidrología y restauración de tierras áridas’. Su nombre es José Raúl Román, quien ha participado en el proyecto ‘Global Urban Evolution Project’ que incluye a científicos de todo el mundo. Su conclusión principal deja claro que la urbanización impulsa la evolución adaptativa del trébol blanco a escala global, lo cual podría trasladarse a otras poblaciones y especies.

El citado ‘Global Urban Evolution Project’ enmarca este estudio que ha visto la luz en Science, una de las revistas científicas más importantes de todo el mundo, editada por AAAS y con un factor de impacto de 47.728, dando una gran relevancia internacional a las aportaciones de José Raúl Román. Este investigador postdoctoral de la UAL desarrolló la colaboración que ha dado pie al trabajo mientras realizaba una estancia en Australia bajo la supervisión de la doctora Miriam Muñoz Rojas, también autora del trabajo. El estudio parte de la base de que “los entornos urbanos son una característica nueva y cada vez más dominante de los paisajes terrestres, en los que ahora reside más de la mitad de la población mundial”. Es conocido que “la urbanización transforma dramáticamente los ecosistemas y ahora también se cree que puede alterar significativamente la evolución de la vida en la Tierra”.

Era necesario realizar un estudio global, tal y como se ha hecho por Román, analizando cómo influye la urbanización de los humanos en la dinámica evolutiva del trébol blanco (Trifolium repens) en nada menos que 160 ciudades de 26 países. Hasta el momento no se había llegado a tanto: “La adaptación a ambientes urbanos podría influir en la conservación de las especies, en la aparición de plagas y enfermedades, así como en la planificación urbana y en la sociedad en general, y sin embargo hasta ahora solo se han realizado estudios centrados en una sola ciudad o en un grupo pequeño de ciudades, por lo que no quedaba claro si las poblaciones se pueden adaptar a los ambientes urbanos de una forma similar en ciudades de todo el mundo”. Con ese objetivo, “el estudio liderado por el GLUE Project se presenta como la iniciativa a mayor escala y mejor replicada para estudiar la evolución paralela provocada por la urbanización que se ha realizado hasta la fecha”.

Los investigadores han determinado que “la urbanización promueve cambios en rasgos fenotípicos” en el trébol blanco, como “la producción de cianuro de hidrogeno, una defensa química anti herbívoros, la cual fue más baja en entornos urbanos que en rurales en un 47% de las ciudades estudiadas”. Además, “el estudio del genoma reveló que esta evolución en los rasgos fenotípicos se explica gracias a la evolución adaptativa”, y así se puede asegurar que “los resultados de este estudio demuestran que la urbanización conduce a cambios ambientales que, a su vez, pueden impulsar rápidas adaptaciones evolutivas a escala global”. En definitiva, “si esta adaptación a los entornos urbanos es un proceso común, como sugieren los resultados del estudio, la urbanización podría tener múltiples efectos sobre las poblaciones y los ecosistemas”, y “este conocimiento podría ayudar a conservar algunas de las especies más vulnerables de la Tierra, a mitigar los impactos de las plagas, a mejorar el bienestar humano y a contribuir a la comprensión de los procesos evolutivos”.