Cuevas del Almanzora ha despedido su doble participación en los XXVII Cursos de Verano de la Universidad de Almería con la finalización del segundo seminario que ha acogido, titulado ‘Manifestaciones culturales en el Levante almeriense’. Ha estado dirigido por Antonio Llaguno y Rafael Quirosa-Cheyrouze y se ha centrado en la identidad como comarca que potencia el hecho cultural, además del impulso que tiene para el desarrollo socioeconómico de entornos rurales y de su papel de motor para la democratización. En contexto más general, ha sido de gran interés la intervención de Remedios Sánchez, catedrática de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la Universidad de Granada, además de vicepresidenta de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) en su sección de Andalucía y secretaria general de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios (AAEC), y académica correspondiente de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes.
Sánchez se ha confesado “feliz de volver a un curso como este, que considero que es muy importante”, detallando que en su caso ha puesto sobre la mesa a “las mujeres escritora” y “cómo se ha ido construyendo el canon a lo largo de la historia para desembocar en procesos de invisibilización de la sociedad contemporánea en relación a las mujeres poetas, a mujeres escritoras”. Para un mayor impacto en el alumnado se ha focalizado “en cuatro mujeres de la generación del 50, de cada una de las dos, porque hay dos etapas dentro de esa generación, desembocando ahí tras partir de la antigua Grecia para ver cómo es el proceso ideológico”. Estas han sido Ángela Figuera Aymerich, Gloria Fuertes, Paca Aguirre y de Mariluz Escribano, elegidas “porque las cuatro hablan de lo que supone la Guerra Civil española y el retroceso en relación a los derechos de la mujer”. Una del norte, otra de Madrid, otra del Levante y otra del Sur “por tener una panorámica completa”.
En cuanto al proceso, “en principio era mucho más abierto y desde la Edad Media hasta el momento presente ha habido progresivo cerramiento a la visibilidad que a las mujeres les ha impedido ser más allá de musas y les ha restado el protagonismo que merecen”. De hecho, “hace como cincuenta años se hizo una antología de poesía escrita por mujeres donde se decía que eran amas de casa que en su tiempo libre dedicaban unos minutos a escribir… después de hacer las tareas del hogar”. Eso, que “teóricamente debería estar más que superado”, sigue teniendo “vigencia” porque “si vamos a los libros de texto o las antologías, la presencia de mujeres sigue oscilando entre un 11 y un 14 %”. El dato “da una idea de que la sociedad que no se ajusta a la realidad, y no solo en literatura, sino que de ahí se replican esos patrones machistas que son las imágenes que estamos transmitiendo a los estudiantes que ahora mismo están en Primaria y Secundaria”.
Ante la gravedad de la cuestión, “la forma de romper es explicar qué es lo que está pasando para que tanto en libros de texto, como en antologías, como en la propia crítica se tome conciencia firme y se apueste por un cambio que sea significativo”. La catedrática lo ha argumentado firmemente utilizando la historia y el legado de las cuatro autoras referidas, usando “planteamientos diferentes”. Así, Ángela Figuera y Gloria Fuertes “sí viven en la guerra siendo ya adolescentes, e incluso en el caso de Figuera ya era docente y a raíz de la guerra le impiden seguir desarrollando dando clase, mientras que Fuertes tiene el perfil que le hemos dado en España, muy similar al de Gabriela Mistral en Chile, es decir, la poeta de los niños, sin darnos cuenta de que ella tiene una obra para adultos que se ha tratado de invisibilizar sistemáticamente precisamente porque inciden en cuál era la realidad de la posguerra española, las consecuencias de la posguerra para los vencidos”.

En cuenta a las otras dos, “los casos de Paca Aguirre y de Mariluz Escribanos son similares entre sí porque a las dos les matan al padre”. Al de Aguirre, “cuando ella tiene siete años, está en Madrid, el padre era comisario de policía y a la par era historiador del arte, era pintor, y de pronto se borra la memoria de la gente a un señor que estaba en los libros de texto, lo borran de todas partes, lo sacaron de todos los libros de texto, y de hecho fue el último ajusticiado que por garrote vil que hubo en Madrid”. Al de Escribano “lo matan por ser el director de la Escuela Normal de Maestros de Granada”. Frente a ello, “Paca Aguirre lo que hace es reconstruir en los años 70 y 80 esa infancia como una manera de que no se olvide lo que supone el sufrimiento de la guerra y Mariluz Escribano empieza a publicar en los años 90 reconstruyendo la historia de los vencidos, es decir, reconstruyendo la historia del sufrimiento, pero no desde una postura de revancha, sino desde una postura de compromiso con el valor de la concordia”.
El caso de la segunda “es más sangrante incluso” porque “ahora ella es considerada la apuesta de la memoria de la concordia civil y ya está en todos los libros de texto”. Con todo, lo que escribían las mujeres “trasciende mucho de esas ideas del ámbito del hogar que pretenden darnos para justificar por qué no las incluyen en los estudios, por qué no las consideran en la antología a ningún efecto, en los manuales, ni en ninguna obra que tenga una repercusión significativa”. Lo que hay “es una invisibilización sistemática de su obra, y el no aceptar ese discurso del ‘yo soy, yo existo, yo siento y yo tengo personalidad’ provoca el silenciamiento, y, ojo, que no es en la guerra civil o en la posguerra cuando las silencian, sino en el presente, en los años 80, en los años 90 o incluso hasta empezado el siglo XXI”.
Esto tan grave “ha venido sucediendo porque el discurso es incómodo en España cuando se produce el inicio de la democracia, y lo que se trata es poner una especie de velo para no vamos a decir olvidar lo que ha pasado, pero sí no priorizarlo, y ese no priorizarlo provoca el silenciamiento de estos discursos”. Lo ha subrayado con crudeza: “El modelo de autora que sí funciona y que sí ha tenido visibilidad es el de una que habla del té de la cinco, de la galleta, del contexto familiar, no una mujer que habla de temas teóricamente considerados de hombres, o que pretende construir pensamiento, no ideología, sino pensamiento, y es el caso de las cuatro”. Sánchez ha personalizado en el caso de Ángela Figuera por ser “especialmente sangrante”. Ha dicho que es “una mujer a la que le impiden seguir su carrera docente, durante muchos años le retiran el permiso para ser maestra, y es avanzados los años cuando puede volver a publicar y a ejercer su labor profesional, pero en su libro ‘El grito inútil’ y en los diferentes poemarios habla de lo que ha supuesto para España la Guerra Civil, y no, ninguna está hablando de ideología: está hablando del sufrimiento de la gente”.
Remedios Sánchez, como investigadora, se ha centrado en la novela del siglo XIX y la poesía contemporánea, difundiendo su trabajo en las revistas de investigación más prestigiosas del mundo como ‘Bulletin Hispanique’, ‘Bulletin of Hispanic Estudies’, ‘Cuadernos Hispanoamericanos’, ‘Versants’, ‘Ínsula’ o ‘Hispania’. Ha realizado estancias de investigación e impartido docencia también en las universidades de Oxford, Cambridge, Bologna, Padua, Sapienza o en el Institute of Education of London, entre otras. Asimismo, ha impartido medio centenar de conferencias en universidades como Emory, West Florida, North Georgia, Bolonia, UNIA, Menéndez Pelayo…, y ha dirigido dos cursos de verano en la Universidad Internacional de Andalucía en las sedes de La Rábida y La Cartuja. Muy prolija es también su faceta como autora y editora, contando con una extensa bibliografía. Especialista en poesía del siglo XX escrita por mujeres, su última obra publicada sobre esta cuestión es la edición crítica comentada de la Poesía completa de Mariluz Escribano, que ya va por su carta edición.






