Clausurados los cursos ‘Crisis sanitaria’ e ‘Investigación y tendencias de salud’

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En su última jornada el curso ‘Crisis sanitaria, patentes y competencia: retos jurídicos’ ha tenido entre sus invitados a Blas A. González, abogado, quien ha hablado del derecho de la competencia y el precio de los medicamentos. Por su parte, César Venero, catedrático de Ciencias Biológicas de la UNED, ha participado en el curso ‘Investigación y tendencias de salud en el siglo XXI’ con la conferencia ‘Estrés, soledad y deterioro cognitivo en el envejecimiento’.

 Este miércoles se han clausurado siete de los 12 Cursos de Verano que se celebran esta tercera semana de la programación formativa estival más importante de la Universidad de Almería.

La clausura del Curso de Verano ‘Crisis sanitaria, patentes y competencia: retos jurídicos’ ha tenido entre sus protagonistas a Blas A. González, abogado, quien ha ofrecido la ponencia ‘El derecho de la competencia y los precios de los medicamentos. Precios excesivos. El sistema de doble precio’. En ella ha planteado y descrito la frontera entre los derechos de propiedad industrial y la defensa de la competencia en este sector, es decir, dónde colocan la ley y la jurisprudencia europea la línea entre la defensa de los derechos de exclusiva del innovador (farmacéutica que crea un medicamento y tiene su patente) y la libertad de empresa de sus competidores.

Para ello ha ido analizando las últimas sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre este tema y los casos más relevantes. «En la charla se han visto casos en los que estos dos principios han chocado y se ha obligado al Tribunal de Justicia de la UE, y también a la jurisprudencia nacional, a establecer límites y señalar hasta dónde puede llegar un laboratorio farmacéutico para impedir que entren medicamentos genéricos, medicamentos biosimilares, o qué contratos se pueden hacer para que no resulten anti competitivos».

Blas A. González ha explicado que un laboratorio farmacéutico tiene una patente de 20 años, a veces de 25, pero no es hasta los últimos 10 años cuando empiezan a rentabilizar la enorme inversión que realizan. Sin embargo, el problema que se está viendo cada vez más es que «una vez que el medicamento que ha estado patentado pasa a dominio público no tiene la posibilidad de ser comercializado con absoluta libertad de empresa por todos aquellos otros laboratorios perfectamente capacitados que venden medicamentos genéricos».

La relación entre ambos laboratorios (quien creó el medicamento y el resto) es cada vez más complicada.»Les impiden crear con su patente hasta que hayan pasado determinados años desde que ellos terminan con la patente o les obligan a permisos que necesariamente ellos les tienen que dar. Son casos en los que los laboratorios farmacéuticos han ido tratando de proteger  más allá de la patente, una vez extinguida, inventando figuras contractuales que han hecho saltar las costuras en el mercado de la UE», asegura el ponente.

Esta tendencia de le empresa a tratar de restringir más allá de lo que le tocó con la patente es lo que hoy por hoy los tribunales están disciplinando «porque hay claramente una tendencia abusiva. Y para frenar esto lo necesario es tener buenos reglamentos, buenos legisladores conscientes de la realidad que legislan y tribunales formados que vayan poniendo coto a estos abusos».

Para Blas A. González no se puede hablar de abuso en el precio del medicamento, al ser un mercado intervenido por el poder público para paliar el gasto social, el gasto público en medicinas o la asistencia hospitalaria. «La tendencia a favorecer el medicamento genérico por encima del medicamento innovador, que éste no pueda tener un precio superior a determinada cifra y otras cuestiones hacen que no se pueda hablar de un abuso en el precio del medicamento». Otra cosa, asegura, es si las pretensiones de quien inventó el medicamento son o no abusivas de cara al momento en el que en la UE se permite que una determinada molécula o un biosimilar puedan venderse sin restricciones.

‘Investigación y tendencias en salud en el siglo XXI’

El curso ‘Investigación y tendencias en salud en el siglo XXI’ ha concluido con César Venero Nuñez, catedrático de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Educación a Distancia quien ha ofrecido la conferencia ‘ Estrés, soledad y deterioro cognitivo en el envejecimiento’.

Concretamente en su charla ha mostrado las evidencias que relacionan la soledad en las personas mayores con una mayor liberación de cortisol, la hormona del estrés. Siendo una de las situaciones psicosociales más estresantes es el sentimiento de soledad. Asimismo, ha explicado la existencia de diferencias de sexo tanto en la soledad como en la relación de la soledad con el cortisol. Finalmente, ha comentado los estudios más recientes que ponen de manifiesto que la soledad afecta a la actividad del cerebro y a la función cognitiva.

César Venero ha explicado que las personas mayores, junto con los adolescentes, son los grupos que mayor soledad social y emocional experimentan. «En el caso de los mayores influyen mucho los cambios vitales que normalmente experimentan y que incluyen; la jubilación, la existencia de problemas de salud, la muerte de amigos, familiares o del cónyuge, etc. Algunos estudios indican que, en personas mayores, el sentimiento de soledad de asocia con cambios en el funcionamiento del cerebro e incluso puede ser un factor que facilita la neuropatología y el progreso de la enfermedad de Alzheimer».

El sentimiento de soledad es un sentimiento subjetivo e implica la forma en que una persona experimenta y evalúa su aislamiento y falta de comunicación con otras personas. «Aunque muchos de nosotros experimentamos la soledad en uno u otro momento, a menudo este sentimiento se pasa por alto», ha señalado el ponente.

Además, este sentimiento puede ser perjudicial para la salud.  «El sentimiento de soledad tiene su propio conjunto de características emocionales y fisiológicas que tienen implicaciones muy perjudiciales para nuestra salud física y mental y puede dar lugar a la aparición de depresión e incluso a conductas suicidas».

Para paliar este sentimiento, «cuyo reconocimiento puede suponer un estigma en la sociedad actual», el ponente defiende la importancia de que haya disponibilidad de acceso a lugares de ocio y a actividades culturales para que los mayores puedan reunirse y realizar talleres, cursos, reuniones, etc. que les permitan socializar y realizar actividades de interés. «Asimismo, es fundamental que se haga un esfuerzo mayor para detectar la soledad antes de que haga crónica y tenga un impacto negativo en la salud  física y mental de la persona».