La UAL tiende sus primeros puentes con la Fundación ‘Centro Persona y Justicia’ y la presenta en Almería

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El Grupo de Investigación ‘Ciencia, Consciencia, Desarrollo’ realiza un acto en el que el padre Esteban Velázquez da a conocer las actividades desarrolladas por este ‘Centro de Espiritualidades y Acción Social para la Paz, la Justicia y el Cuidado de la Vida’, identificando varias posibles vías de colaboración estructural con la Universidad de Almería.

La Facultad de Educación de la UAL ha acogido la presentación de una organización que ya lleva más de un lustro trabajando por los más desfavorecidos desde la provincia de Granada y que se rige por ser un espacio de encuentro sin credos religiosos ni diferencias culturales, además de sin color político. Es lo que ha destacado de la Fundación ‘Centro Persona y Justicia’ el profesor Rafael Pulido, integrante del Grupo de Investigación HUM1022 – ‘Ciencia, Consciencia Y Desarrollo’ de la Universidad de Almería, como antesala a la presencia del padre Esteban Velázquez, su impulsor, en el campus almeriense.

Lo ha recibido la decana, Isabel Mercader, quien ha recordado que “desde la Facultad de Ciencias de la Educación estamos siempre abiertos a tener una mirada distinta, a cualquier iniciativa que suponga mejorar la vida de las personas”, textualmente. Ha añadido que desde que Pulido le habló del proyecto le pareció “muy interesante” para que facultad se involucrase y para que “los alumnos tuvieran la oportunidad de participar en una fundación en la que no importan las religiones, no importan las ideologías, una mirada abierta a la humanidad”. Mercader, en ese sentido, ha remarcado que es fundamental “dar esta formación más allá de la académica, que ya se desarrolla en las titulaciones, trabajando otro tipo de aspectos fundamentales, que son los que realmente interesan en la vida diaria, vivir en comunidad, con respeto, solidaridad y todos los valores que están de moda, pero que hay que poner en práctica”.

A ello se dedica precisamente el ‘Centro de Espiritualidades y Acción Social para la Paz, la Justicia y el Cuidado de la Vida’, que da pie a la Fundación ‘Centro Persona y Justicia’. Rafael Pulido ha explicado que se “pretende unir la ayuda social a las personas en situaciones de dificultad económica, la agricultura ecológica y, muy importante y lo principal, ser un espacio de encuentro y de diálogo abierto a todo tipo de culturas, credos religiosos e ideologías políticas”. La fundación invitó a los integrantes del grupo de investigación a impartir una charlas y desde entonces “entendimos que los proyectos que desarrollan son muy interesantes y merecía la pena que se conocieran”. De hecho, este lunes marca un inicio: “A partir de hoy van a salir algunos tipos de colaboración”.

Le ha parecido importante subrayar las claves de “abierto a todo el mundo”, ya que no se posiciona con afiliaciones ni religiones, y la “sensibilidad social y medioambiental”, esto último con acciones de “recuperación de la agricultura ecológica en la comarca del Marquesado del Zenete, en Granada, que es donde ellos están ubicados”. Este diálogo intercultural e interreligioso recibe “un apoyo explícito de instituciones como las universidades de Granada o Loyola, o la Fundación ‘Tres Culturas’. Sobre el padre Esteban Velázquez ha relatado que “tiene una larguísima trayectoria de lucha social y es una persona que nos da un ejemplo, porque sigue ahí, en la brecha, sigue en la lucha, y promoviendo cosas que él y mucha gente creemos que valen la pena”.

Por último, ha manifestado que “no es casual que la palabra ‘justicia’ aparezca en el título de la Fundación” y ha abogado por el “corazón de la UAL” al plantear que “nuestra institución, la universidad, cuando entra en contacto con una persona o con un grupo trabaja en esta línea, evidentemente tiene que, por lo menos, plantear la posibilidad de que pueda haber colaboración o apoyo”. Ha tomado ese argumento el propio padre Esteban Velázquez, que ha mostrado su gratitud a la UAL: “Un agradecimiento sincero, para nada demagógico, auténtico, porque no es frecuente que se comprenda que dentro de la formación académica de cualquier alumno del siglo que vivimos, debe entrar la simbiosis entre las dimensiones más personales del ser humano y las dimensiones más sociales”.

A su juicio, “todos los intentos, que no hay tantos, que de alguna manera pretenden, como el nuestro, fusionar el trabajo personal con el trabajo social, deben estar cada vez más presentes en la universidad del futuro”, destacando que “la Universidad de Almería ha sido en este sentido pionera”. Se ha referido a la opción “de un convenio de colaboración, del que ya se verá la forma concreta, abre unas posibilidades enormemente originales y positivas para la ciudadanía”.

Esto llega al extremo de que “quizás pueda ser el comienzo de algo que sea punto de referencia para la formación universitaria del futuro”, siendo necesario para ello “ir más allá de la voluntad de ciertas personas para convertirse en algo estructural”. Ha realizado la reflexión de que “no es fácil abrir un nuevo campo, nunca será fácil, pero indudablemente gente que viene del mundo político, gente que viene del mundo filosófico, gente que viene del mundo no solo de las espiritualidades diversas, es cada vez más consciente de que la solución pasa por un trabajo conjunto de las capacidades personales y las capacidades políticas; ese divorcio entre el cambio social y el cambio personal debe desaparecer y Almería puede ser, diríamos, un inicio o un punto de referencia para esto, que creo que cada vez puede ganar más adictos”.